El dramaturgo estadounidense Arthur Miller falleció el jueves
10 de febrero en su apartamento de Connecticut a causa de un cáncer,
neumonía y afecciones cardíacas, a los 89 años de edad. La literatura
pierde así a uno de los mayores dramaturgos del siglo XX, reconocido en 2002
con el premio Príncipe de Asturias de las Letras y ganador en 1949 del premio
Pulitzer.
Nacido en Nueva York el 17 de octubre de 1915,
hijo de los emigrantes vieneses judíos, Isidoro Miller y Augusta Bernett,
Miller se costeó con su propio trabajo los estudios de letras en la
Universidad de Michigan.
A los 28 años estrenó la comedia El hombre
que tenía toda la suerte y al término de la Segunda Guerra Mundial
escribió Todos eran mis hijos, con la que logró uno de sus mayores
éxitos: el premio de la Crítica de Nueva York. Desde entonces, sus obras se
empezaron a traducir a numerosos idiomas y fueron representadas por los más
importantes actores y directores, entre ellos Elia Kazan.
Pero su consagración definitiva llegó en 1949
con La muerte de un viajante, con la que recibió el premio Pulitzer y
de nuevo el de la Crítica neoyorquina. La obra es pieza fija del repertorio
de los mejores teatros y ha sido producida para el cine y la televisión en
varias ocasiones, una de las más recordadas la versión para la pantalla
chica protagonizada en 1985 por Dustin Hoffman.
Durante los años 50 fue víctima de la caza de
brujas contra el comunismo y sufrió el acoso del Comité de Actividades
Antiamericanas. Estuvo casado y tuvo dos hijos con Grace Slattery. Después de
su divorcio contrajo matrimonio con Marilyn Monroe. Después de su separación
con Monroe, contrajo un tercer matrimonio con la fotógrafa Inge Morat, con
quien tuvo una hija.
Miller obtuvo premios como el Nacional de Teatro
en 1938, la Medalla de Oro de las Artes y de las Letras en 1959 y el XIII
Premio Imperial de Japón en Teatro y Cine.