Premio de la Crítica en España se entrega póstumamente a Alberto Méndez
El Premio de la Crítica de Narrativa 2004 en lengua española
fue concedido este 9 de abril, de manera póstuma, al escritor madrileño
Alberto Méndez, fallecido el pasado mes de diciembre a los 63 años, por Los
girasoles ciegos (Anagrama). Igualmente, el poeta andaluz Jacobo Cortines
fue distinguido con el de Poesía por Consolaciones, editado por la
Fundación José Manuel Lara.
El premio en euskera fue para Juanjo Olasagarre por Ezinezko
maletak (Las maletas imposibles), mientras que el de poesía se lo llevó
Felipe Juaristi por Begi-izaiak (El temblor de los ojos). En lengua
gallega, el ganador en poesía resultó Miguel Anxo Ferrán Vello por Territorio
da desaparición, mientras que el de narrativa fue para Xesus Constela por As
humanas proporcións. Finalmente, los recompensados en lengua catalana
fueron Jaime Cabré (narrativa) por Veus del panamo y Jordi Pamies
(poesía) por Terra Cansada.
Los girasoles ciegos es un conjunto de cuatro
relatos ambientados en la Guerra Civil. El libro también recibió el I Premio
“Setenil” al mejor libro de relatos publicado en España en el último año,
organizado por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Molina de Segura.
Además, fue finalista en el Premio Internacional de Cuentos Max Aub (2002) con
uno de los relatos incluidos en el libro.
Lector tenaz y exigente, escritor inteligente y
sensible, con un respeto inusual hacia las palabras y los rigores del lenguaje,
Méndez nació en Madrid (1941), donde transcurrió su infancia. Estudió
bachillerato en Roma y se licenció en filosofía y letras por la Universidad
Complutense de Madrid. Su labor profesional se desarrolló siempre en grupos
editoriales nacionales e internacionales.
Méndez, quien sólo tiene esta obra publicada y ya
se le considera un escritor de culto, fue “descubierto” por el editor Jorge
Herralde, quien afirma que el autor concibió el libro como cuatro historias
independientes, pero sutilmente imbricadas.
En la primera, un capitán del ejército de Franco
se rinde (el mismo día de la victoria de los nacionales) y decide que no quiere
ganar la guerra. El pacífico capitán Alegría es descubierto en un calabozo
por sus compañeros, pero insiste en que esa victoria no es suya. Un
acontecimiento trágico —a la vez que inesperado— espera en el desenlace.
El segundo relato cuenta la historia de un huido
republicano que se echa al monte (el célebre maquis) y cuyo argumento tiene
conexiones con la obra Luna de Lobos, de Julio Llamazares. En el tercero,
donde reaparece el capitán Alegría de la primera historia, un condenado a
muerte se inventa una historia para tratar de salvar el pellejo.
En el cuarto y último, “Los girasoles ciegos”,
un cura un poco vesánico persigue con saña a un republicano que huye de la
justicia franquista. El crítico Fernando Valls dijo que los relatos de Alberto
Méndez suponen un “homenaje a la memoria” y un aldabonazo a “los que
desean olvidar lo que no hay que olvidar”. Méndez preparaba, en el momento de
morir, una novela sobre el comisario Yagüe, un individuo que, según Valls, “tiró
por la ventana a Julián Grimau y torturó al propio Alberto Méndez”.
Para escribir su obra, Alberto Méndez hurgó en el
recuerdo de los recuerdos de sus familiares. Cuando él nació, “la Guerra
Civil española estaba en la memoria de aquellos que me querían, y yo recibí
por ósmosis esa memoria que me llegó en forma de afecto, contada y ocultada en
voz baja”, afirmaba el escritor durante la presentación del libro en marzo
del pasado año en Barcelona.
La obra de Jacobo Cortines (Lebrija, Sevilla, 1946)
“participa al mismo tiempo del dolor humano y del dominio sereno del
pensamiento”, valoró el jurado. Cortines, quien no pertenece a ningún grupo
poético ni simpatiza por ninguna de sus “capillas”, es profesor de
literatura de la Universidad de Sevilla y autor de los poemarios Primera
entrega, Pasión y paisaje y Carta de junio.
En su obra premiada, Juanjo Olasagarre relata en
tono satírico la separación de unos jóvenes que crecen juntos en un pueblo de
Navarra. El escritor vasco es autor varias obras, entre los que descuella el
libro-reportaje El África de Mandela. Felipe Juaristi retrata en Begi-izaiak
“toda la desolación interior de una persona que se siente sola y
desamparada”. Por su parte, Miguel Anxo propone en Territorio da
desaparición una nueva vuelta de tuerca en su imaginario poético, mientras
que Xesus Constela concentra, a través de 13 relatos, un intenso diálogo entre
la realidad y la fantasía.
Creado en 1956, el Premio de la Crítica carece de
dotación económica y se concede a los mejores libros de narrativa y poesía
publicados en España durante el año anterior al fallo y en las cuatro lenguas
del Estado. Es la primera vez que se concede póstumamente en cualquiera de sus
modalidades.