Entre el 30 de mayo y el 2 de junio se celebró en la Casa
de América el V Festival de Poesía Hispanoamericana,
que reunió a veinte poetas de España y los países americanos cuyo nexo común
es el “amor a la palabra” y durante el cual se emitió el veredicto del V
Premio Casa de América de Poesía Americana.
Organizado por la Casa de América y la Dirección
General del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura, el festival
tuvo como invitados especiales a varios jóvenes poetas centroamericanos como
Alan Mills (Guatemala, 1979), Francisco Ruiz Udiel (Nicaragua, 1977), Carlos
Clará (El Salvador, 1974), o Sofía Santim, (Panamá, 1982). Junto a ellos,
poetas consagrados como María Victoria Atencia, Raúl Rivero, Waldo Rojas,
Ramiro Fonte o Jorge Valdés Díaz-Vélez leyeron sus poemas en sesiones
vespertinas.
En la inauguración, el poeta mexicano Jorge Valdés
Díaz-Vélez afirmó que en México la poesía es el género literario más
fuerte, pero desgraciadamente “el mundo de facilismos” que se vive
actualmente hace que los consumidores busquen productos fáciles.
El lírico mexicano destacó que en México se
realiza una enorme cantidad de certámenes literarios, y entre ellos el más
importante del mundo hispano, el Premio Nacional de Poesía, que se da en el
marco de la Feria de Aguascalientes y que lleva ya 37 ediciones ininterrumpidas.
“Es el de mayor prestigio y el de más largo aliento”, sostuvo, e indicó
que pese a la importancia de la poesía en Iberoamérica y en los países de
América Latina, “vivimos en un mundo de facilismos, de consumidores de
cultura que buscan lo que les divierta, lo que les entretenga”, mientras que
la poesía “exige del lector”.
El Premio de Poesía Casa de América fue concedido
por unanimidad al escritor y traductor mexicano Marco Antonio Campos por su
libro Viernes en Jerusalén. El jurado, que valoró “la singularidad
expresiva y la madurez poética de la obra”, estuvo presidido por José Manuel
Caballero Bonald y compuesto por Luis García Montero, Jesús García Sánchez,
Carlos Marzal, Benjamín Prado y Anna María Rodríguez-Arias.
Campos ha publicado más de veinte obras entre
poesía, novela y ensayo, destacando los poemarios Muertos y disfraces
(1974), Una seña en la sepultura (1978), Monólogos (1985), La
ceniza en la frente (1979), Hemos perdido el reino (1989) y el más
reciente, titulado En recuerdo de Nezahualcóyotl (1994). También es
autor de los ensayos El café literario en ciudad de México en los siglos
XIX y XX (2001) y Las ciudades de los desdichados (2002), entre
otros, del libro de entrevistas De viva voz (1986) y traductor al
español de escritores como Baudelaire, Rimbaud, Miron o Ungaretti.
Por su parte, el Premio de Narrativa fue concedido
al escritor chileno Marcelo Simonetti (Valparaíso, 1966) por La traición de
Borges. La novela “trata con humor la importancia de Borges y Maradona,
figuras argentinas apabullantes para un país vecino como es Chile”, destaca
el jurado en el fallo.
“Simonetti planteó su libro como un tributo al
autor de El Aleph por un camino enrevesado: el del absurdo. Incluso
podría leerse como una novela que reivindica los sueños —esas utopías
propias, intransitables— como el combustible de la vida”, según la
información facilitada por los organizadores. Así, en La traición de
Borges, el autor “enfrenta el éxito, el descontento, con la propia
identidad y la usurpación de la personalidad ajena”.
A esta edición del Premio Casa de América de
narrativa se presentaron 230 novelas. Entre los distinguidos en ediciones
anteriores figuran el colombiano Héctor Abad Faciolince, el argentino Tulio
Stella y la española Cristina Cerrada, entre otros.