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España otorga dos premios póstumos

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La concesión de los Premios Nacionales de Literatura de España este año incluyó el reconocimiento póstumo a dos creadores de ese país. Dotados con 15.000 euros y anunciados a lo largo de la primera quincena de octubre, los premios de este año correspondieron a los autores ya fallecidos Alberto Méndez (narrativa) y Alberto Miralles (literatura dramática), además de José Corredor-Matheos (poesía) y José Luis Pardo (ensayo).

El escritor madrileño Alberto Méndez, quien falleció en diciembre de 2004, se hizo merecedor del premio de narrativa por su obra Los girasoles ciegos, según la decisión del jurado integrado por Luis Goytisolo, Carmen Posadas, Carmen Alborch y José Manuel de Prada.

Méndez nació en Madrid en 1941. Su actividad profesional estuvo ligada durante décadas a la industria editorial. En 2003 publicó Manuscrito encontrado en el olvido y en 2004 obtuvo el Premio de la Crítica por Los girasoles ciegos.

El dramaturgo ilicitano Alberto Miralles, ganador en la mención literatura dramática por Metempsicosis, falleció en marzo de 2004. El jurado que decidió otorgarle el galardón estuvo presidido por el director general del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura, Rogelio Blanco.

Miralles había nacido en Elche en 1940. Escribió obras como El trino del diablo, Manzanas azules, higos celestes, La asamblea de mujeres, El jardín de nuestra infancia, Píntame en la eternidad —su último estreno en Madrid— o Juegos prohibidos.

Establecido en Barcelona, desde muy temprano Alberto Miralles logró varios premios. En 1967 crea el grupo de teatro Cátaro, donde se formarían intérpretes como Mercedes Sampietro o Jeannine Mestre. En 1975 se trasladó a Madrid. Trabajó como ayudante de Adolfo Marsillach y alternó su labor escénica con la escritura de textos sobre teatro en diversas publicaciones.

Por su parte, el premio de ensayo fue concedido a José Luis Pardo por La regla del juego. El autor nació en Madrid en 1954 y es doctor de filosofía y ciencias de la educación por la Universidad Complutense, donde actualmente imparte clases. Entre sus obras destacan Transversales, La metafísica, Sobre los espacios: pintar, escribir, pensar, Las formas de la exterioridad, La intimidad o Las afueras: siete visiones de la vida metropolitana.

Finalmente, el premio nacional de poesía le correspondió al autor manchego José Corredor-Matheos, por su libro El don de la ignorancia. Corredor-Matheos nació en Alcázar de San Juan (Ciudad Real) en 1929 y reside en Barcelona desde 1936.

Además de poeta, el autor es traductor y crítico de arte. En 1961 obtuvo el Premio Boscán de Poesía, y en 1993, el Premio Nacional de Traducción por su antología bilingüe Poesía Catalana Contemporánea (1983). Además ha traducido a la mayoría de los poetas catalanes. Ha publicado más de diez libros de poesía, que han quedado reunidos en Poesía 1951-1975 (Barcelona, 1981) y Poesía 1970-1994 (Pamplona, 2000).

El jurado que ha fallado el premio estaba formado por Luis Mateo Díez, de la Real Academia de la Lengua; Basilio Losada, de la Real Academia Gallega; Lourdes Otaegi, de la Real Academia de la Lengua Vasca; Carles Miralles, del Instituto de Estudios Catalanes, y Chantall Maillard, ganadora de la edición anterior, entre otros.

Fuentes: Reuters, ABC, EFE