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Cierre de Rocinante
es un zarpazo a la cultura

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Rocinante, la revista cultural más importante de Chile, circuló por última vez a principios de octubre, cuando el número correspondiente a su séptimo aniversario anunció, en el editorial escrito por su directora, la periodista Faride Zerán, que nunca más volverá a publicarse.

El principal motivo del cierre es el hecho de que, pese a varios esfuerzos, la revista “nunca logró penetrar las intrincadas reglas de las agencias de publicidad, las que sistemáticamente nos dejaron fuera por ser ‘demasiado densa’, ‘poco comercial’, ‘muy crítica’ o ‘poco masiva’ ”, explica Zerán en su editorial, donde además identifica como otra de las causas que “nuestras deudas no nos permiten continuar”.

La revista, pese a contar con un tiraje de apenas cinco mil números editados en todo el país, cosechó grandes éxitos: fue considerada “la mejor revista cultural por el Círculo de Críticos de Arte de Chile; o la ‘más destacada por su contribución a cultura y la difusión de los libros’ del país, según la Sociedad de Escritores de Chile; o bien la revista más leída en el Gran Santiago, de acuerdo con una encuesta de Ipso Search Marketing—con 4,5 lectores por ejemplar—”, agrega su directora.

Zerán aprovechó para denunciar que las empresas del Estado chileno “invierten anualmente cerca de 500 millones de dólares en publicidad”, y que Rocinante fue excluida “de sus circuitos y ‘favores’ entregando el grueso de su inversión publicitaria en la prensa escrita para la cadena de El Mercurio”.

“Quien quiera saber de los principales debates políticos y culturales que se dieron en esta etapa de la transición, necesariamente deberán recurrir a las páginas de Rocinante”, agrega Zerán, quien se felicita de que los trabajos críticos de la revista no hubieran “sido nunca desmentidos” ni se basaran en fuentes no identificadas. “Estamos satisfechos de haber enriquecido el debate con nuevos temas, así como de nuestra innegable contribución a un país más democrático, pluralista y tolerante”.

Zerán se negó a calificar el cierre de la revista como una derrota para los periodistas, académicos, escritores, artistas e intelectuales que trabajaron en ella. “La derrota es para el país y sus autoridades, particularmente aquellos que deben velar por el pluralismo informativo y la libertad de expresión garantizando toda la riqueza y diversidad de nuestra sociedad”.

En una nota sobre el cierre de esta publicación, el periodista Eduardo Andrade Bone, de ArgenPress, califica el hecho como un “zarpazo a la cultura” y recuerda las críticas que hace poco hiciera el presidente de Chile, Ricardo Lagos, al papel que juegan los medios de comunicación de ese país.

“Lo que no se dice”, continúa Andrade Bone, “es que altos funcionarios del gobierno, que están relacionados con la distribución de la publicidad estatal, además reciben coimas para que esos recursos vayan a parar a la cadena periodística El Mercurio y Copesa, además de las radioemisoras afines al gobierno y la extrema derecha. Ello ocurre además, al hecho de que el tráfico de influencias y la corrupción de altos personeros de gobierno, es parte de la Biblia de los gobiernos de la Concertación, que de una u otra forma se expresa hacia los medios de comunicación”.

Fuentes: Periodista Digital, El Mostrador, ArgenPress