Identidades, el suplemento cultural del diario El Peruano, alcanzó en enero pasado las 100 ediciones, hecho que celebró con un especial sobre los mejores libros publicados en lo que va del siglo XXI, una retrospectiva de su trayectoria y comentarios sobre el panorama editorial.
Publicado desde marzo de 2002, Identidades incluye en su número 100 materiales sobre Hatun Willakuy, el abreviado Informe Final de la CVR; “Muerte en el Pentagonito”, de Ricardo Uceda; “Permiso para sentir”, de Alfredo Bryce, y “Brindis con el Inca”, de Thomas Cummins; entre otros textos que revelan los lineamientos del conocimiento hecho en Perú y el panorama editorial en este nuevo siglo.
Para la preparación de su número 100, Identidades elaboró una encuesta en la que participaron destacados intelectuales y escritores del medio y extranjeros. Sin duda, uno de los aspectos más interesantes del sondeo es que muy pocos libros se repiten.
La retrospectiva de la historia del suplemento se sustenta en un diálogo con su editor inicial, el escritor y periodista Enrique Cortez, ahora residente en Estados Unidos. Como él mismo afirma en este diálogo, “era una época que salía del amarillismo que el régimen fujimorista había impregnado en la prensa peruana”.
Cortez afirma que en su momento pensaba “en un suplemento peruanista, en una propuesta de periodismo cultural inexistente entonces, pero necesaria después de una década en que más que valores perdidos (que mucha gente hoy lamenta con cinismo) se presentaba un escenario en donde el elemento histórico, la memoria, había sido sistemáticamente distorsionada por ese abrazo suicida al neoliberalismo económico del fujimorismo. En otras palabras, el suplemento intentó responder a los retos que proponía una sociedad dopada, como audazmente ha denominado a esta época el escritor Santiago Roncagliolo” (Identidades 67).
La línea editorial de Identidades no hace distinción entre la cultura de élite y la cultura popular. Por el suplemento han desfilado figuras reconocidas del ambiente intelectual peruano —residentes tanto dentro como fuera del país—, noveles periodistas culturales y críticos literarios, lo que da cuenta de un recambio generacional y, a la vez, de un diálogo mutuo entre los distintos actores culturales.
Enrique Cortez dejó el suplemento en la edición 89, debido a que decidió seguir una maestría de literatura en Estados Unidos. Lo ha sucedido en el cargo Giancarlo Stagnaro, también escritor y periodista, que anteriormente, entre 1998 y 1999, colaboró con la página cultural de El Comercio.
Fuente: Identidades