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Pitol al recibir el Cervantes:
culminación de un trabajo de 50 años

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Este 21 de abril le fueron entregadas al escritor mexicano Sergio Pitol la medalla y la escultura que lo acreditan como ganador del premio Cervantes, en una ceremonia presidida por el rey Juan Carlos de España y realizada en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, ciudad natal de Miguel de Cervantes.

Pitol evocó en su discurso recuerdos de toda su vida, desde su infancia a sus estudios universitarios, impartidos muchos de ellos por exiliados españoles en México. Dijo que, desde que se enteró que fue designado ganador del premio Cervantes 2005, el primero de diciembre pasado, “he recordado imprevisiblemente fases de mi vida, unas radiantes y otras atroces, pero siempre volvía a mi infancia, un niño huérfano a los cuatro años, una casa grande en un pueblo de menos de 3 mil habitantes. Un nombre, tan distante a la elegancia: Potrero”.

Se refirió a Cervantes como un autor que convirtió “la locura en una variante de la libertad”. El Quijote fue uno de los andamios sobre los que construyó Pitol su discurso en un día que definió como “mágico” porque, añadió, es la “culminación de un trabajo constante en la escritura de más de cincuenta años”. Un oficio al que llegó desde la enfermedad, una malaria que le mantuvo en la cama de los 6 a los 12 años y donde descubrió que “leer es vivir”.

Posteriormente, “a los 16 años encontré a unos maestros excepcionales sin los que no hubiera llegado a este día, al Paraninfo de este prestigiosísima universidad y a poder dar las gracias a sus majestades”, dijo Pitol, el tercer mexicano que recibe el galardón después de Octavio Paz y Carlos Fuentes, quien como él es un gran admirador del español Manuel Martínez de Pedroso, a quien considera uno de sus maestros.

“Fue una de las personas más sabias que he conocido”, dijo Pitol al recordar la técnica heterodoxa de sus clases en la Facultad de Derecho de Ciudad de México, donde se exilió tras la Guerra Civil española (1936-39). En ellas, relató, mezclaba la teoría del pensamiento político desde Sófocles y Eurípides a Thomas Hobbes, con dramas históricos de Shakespeare, la poesía de Góngora y la novela de Balzac.

Además de la Facultad de Derecho, Pitol frecuentó los cursos de literatura y filosofía griega impartidos por Alfonso Reyes, quien le contagió su pasión por el lenguaje. Pitol confesó su deuda con Reyes, quien le acercó a varios terrenos “a los que hubiera tardado en llegar” como el mundo helénico, la literatura española medieval y del Siglo de Oro, la poesía brasileña, la obra de Jorge Luis Borges o la novela policíaca.

Sergio Pitol, de 73 años, reconoció como su tercer maestro a Aurelio Garzón del Camino, un traductor quien vivía “plenamente la literatura”.

“De él aprendí que el mejor estímulo para un escritor se lograba acercándose a las épocas de mayor esplendor y que escribir no significaba copiar a los maestros, ni utilizar términos obsoletos, sino intuir el genio de la lengua y convertir en nueva una palabra mil veces repetida”.

Al destacar la contribución del exilio español a la vida mexicana, Pitol aseguró que “aquellos peregrinos derrotados en una guerra atroz crearon una atmósfera cultural mejor, nos enseñaron a amar a una España que ellos representaban y ampliar nuestros horizontes”. Entre los españoles exiliados destacó nombres como los de María Zambrano, José Gaos, Adolfo Salazar, Juan de la Encina, Luis Buñuel, Luis Cernuda, Emilio Prados, Manuel Altolaguirre y José Bergamín.

El escritor recordó cómo estos intelectuales descubrieron a los mexicanos la literatura del siglo XIX y la gran figura que representaba para ellos Benito Pérez Galdós, el autor español más importante después de Cervantes.

El Quijote fue otra de las reflexiones sobre las que disertó Pitol, quien dijo que en el “subsuelo del lenguaje” de esa obra se esconde “el espejo de una época inclemente y de turbulencias”. Destacó la “valentía” de Cervantes, que se permitió hablar de “libertad de conciencia amparándose en la locura de su protagonista”.

Por su parte, en su intervención, el rey Juan Carlos destacó la “dimensión cervantina” de la obra de Pitol, de quien subrayó su carácter visionario, ya que dijo que “en él se cruzan las tramas y los géneros” siguiendo una tradición iniciada por Cervantes. El monarca español indicó que se trata de un escritor de “experiencias, no de viajes, que al igual que Cervantes sintió su tierra más cercana en la lejanía”.

Su estancia en Europa durante más de dos décadas ha servido a Pitol, según el rey Juan Carlos, para afianzar los lazos entre “ambos lados del Atlántico”.

A la ceremonia asistieron, además de los Reyes, el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero; las ministras de Cultura de España, Carmen Calvo, y México, Sari Bermúdez; y representantes del mundo político y cultural.

Por la tarde, Pitol se acercó hasta el Círculo de Bellas Artes de Madrid para dar inicio a la X Lectura Continuada del Quijote, un acto que clausurará hoy, Día del Libro, casi 48 horas después, el escritor centenario Francisco Ayala.

Pitol leyó despacio las primeras palabras de El Quijote ante varias decenas de espectadores, y prefirió no hacer declaraciones a la prensa porque se encontraba “muy cansado”, tras la ceremonia del Cervantes.

Concluido el primer capítulo, le tocó el turno a la ministra de Cultura, que animó el ritmo de la lectura, continuada después la recientemente nombrada titular de Educación, Mercedes Cabrera. Calvo destacó que “después de diez años, la lectura continuada del Quijote es, más que una noticia, una costumbre” que rinde homenaje a “la novela de las novelas” y manifestó que el éxito de este tipo de iniciativas “significa que hay que leer libros y éste de Cervantes hay que leerlo siempre”.

El Círculo de Bellas Artes permanecerá abierto hasta hoy para acoger a todo aquel que quiera sumarse a la lectura, una iniciativa acompañada por representaciones teatrales y actividades de cine, danza, música, exposiciones, emisiones de radio, talleres gratuitos o certámenes literarios.

La lectura, además, será un año más un símbolo de interculturalidad, puesto que a través de 26 videoconferencias y conexiones telefónicas participarán personas de diversos puntos del planeta, como los niños de un campamento del Frente Polisario en el Sáhara o presos de tres cárceles de la Comunidad de Madrid.

En esta ocasión, la clausura de la X Lectura Continuada del Quijote será llevada a cabo, en lugar de por un representante del CBA, por el escritor Francisco Ayala, en homenaje a los cien años del autor de El jardín de las delicias.

Fuentes: 20 Minutos, EFE, La Jornada