El lunes 5 de junio se presentó, en la Feria del Libro de Madrid, el primer tomo de las Obras completas del escritor uruguayo Juan Carlos Onetti, en una edición de Círculo de Lectores-Galaxia Gutenberg.
Aunque el volumen, que reúne las cinco primeras novelas de Onetti, lleva ya unos tres meses en las librerías, fue sólo hasta la presentación realizada en la feria cuando se hizo posible reunir a Dolly Onetti, viuda del novelista; Hortensia Campanella, directora del proyecto; Ignacio Echevarría, coordinador editorial, y el escritor Luis Mateo Díez, miembro destacado del “club de fanáticos” del autor de El astillero.
La idea de reunir los textos de Onetti surgió a los diez años de su muerte en Madrid, en mayo del 94. Según Echevarría, el escritor ha estado presente en el mundo editorial “de un modo inconsecuente y disperso”, debido en parte a esa afición que tenía por “desentenderse de los manuscritos” de sus libros. “Los rompía en cuanto estaban pasados a limpio”, apostilló Dorothea Muhr, más conocida por Dolly Onetti.
Convenía por tanto “hacer una reevaluación crítica de su obra, ordenar y fijar sus textos”, y una vez realizada esa labor por cuantos intervienen en el proyecto, ha sido fácil comprobar “la unidad impresionante y la coherencia portentosa que hay en su obra, no sólo en lo relativo a sus temas y estilo, sino también a unos personajes a menudo recurrentes que se entrecruzan en ese espacio mítico de la ciudad de Santa María”, señaló Echevarría.
El único precedente de estas Obras completas es la edición publicada en 1970 por el sello Aguilar, de México, que a la fuerza tenía que ser incompleta porque aún no habían visto la luz las novelas y textos posteriores a esa fecha.
Onetti no fue un escritor demasiado prolífico, y la prueba es que toda su obra, incluidos los textos dispersos y artículos periodísticos, cabrá en tres volúmenes de unas mil páginas cada uno.
En el primero, subrayó Campanella, directora del Centro de Cultura Española de Montevideo, “está ya todo Onetti”, desde la inaugural El pozo (1939), en la que “se encuentra la semilla de lo que vendría luego”, hasta Los adioses (1954), la novela “que más amaba Onetti”, pasando por La vida breve (1950), novela fundacional en la que se perfila la mítica ciudad de Santa María, el escenario en el que luego se desarrollará buena parte de sus relatos.
El primer volumen incluye también Tierra de nadie (1941), una de las primeras novelas latinoamericanas en la que la gran ciudad cobra protagonismo; Para esta noche (1943), redactada bajo el impacto de la guerra civil española, y los fragmentos recuperados de Tiempo de abrazar, novela escrita en 1934 y más adelante perdida, hasta que treinta años después aparecieron los primeros capítulos.
“Vivo porque escribo”, decía Onetti. “Vivía para escribir”, ratificaba Campanella en la presentación, para luego señalar que al publicarse el testamento literario del narrador uruguayo, Cuando ya no importe (1993), “de alguna manera sospechamos que se estaba despidiendo de la vida”.
Luis Mateo Díez calificó de “noticia memorable” la publicación de las Obras completas de Onetti, un autor que elevó de rango “la palabra narrativa” y en quien “resulta asombroso cómo alguien puede escribir cosas tan complejas con tanta naturalidad”.
“Su obra es tan extremadamente misteriosa y hermosa que uno puede perderse en ella. El alma es lo que late en los personajes fantasmales de sus novelas. Es un escritor crucial”, aseguró Mateo Díez.
Un prólogo del escritor mexicano Juan Villoro, para cuya generación Onetti fue “el perfecto héroe de la renuncia”; una emotiva evocación de la figura del escritor hecha por su viuda y una amplia introducción a la vida y obra del escritor, realizada por Campanella, completan el volumen presentado el 5 de junio.
El segundo tomo, que contendrá novelas como El astillero, Juntacadáveres o Cuando ya no importe, se publicará a finales de este año, y el tercero, que reunirá los cuentos, artículos y textos sueltos, saldrá a finales de 2007.
Fuente: EFE