El Premio Cervantes 2005, el mexicano Sergio Pitol, dijo el pasado 20 de junio en Pekín, al exponer su trabajo sobre Miguel de Cervantes, que “todo lo que poseemos es relativo y la única certeza es que fue el más genial de los escritores españoles”.
“Su personalidad debe haber sido extraordinaria, su vida está colmada de incógnitas. Hay largas temporadas hasta de años, que nadie tiene noticias de él. Cada acto suyo es una figura elíptica, cada respuesta es sólo conjetural... una neblina diluye las afirmaciones”, destacó.
En su conferencia sobre la vida y obra de Cervantes en el Instituto de Lenguas Extranjeras de la Academia de Ciencias Sociales de China, ante numerosos estudiosos chinos del Quijote, la obra en castellano más conocida en China, Pitol explicó que Cervantes se adelantó a su época.
“No hay ulterior corriente literaria importante que no le deba algo: las varias ramas del realismo, el romanticismo, el simbolismo, el expresionismo, el surrealismo, la literatura del absurdo, la nueva novela francesa y muchísimas más encuentran sus raíces en la novela de Cervantes”, afirmó.
“Viktor Sklovski, en 1922, descubrió que la novela no sólo era la más nueva en la época de Cervantes, sino que en la época de las vanguardias, seguía y seguirá siendo la más contemporánea de todas”, añadió.
El director del Instituto, Chen Zhongyi, responsable de literatura extranjera en la Academia y estudioso de Pitol (cuyas obras La vida conyugal y El arte de la fuga fueron traducidas al mandarín en los dos últimos años) destacó, al presentarle, que la obra del Premio Cervantes 2005 muestra una unidad “no de espejo sino de radiografía”.
“Desde su infancia superó penurias y enfermedades hasta recoger los frutos de la creación, prueba de que la infelicidad infantil puede ser cuna de grandes escritores. Los padres chinos no deberían consentir tanto al hijo único”, afirmó Chen.
Según el funcionario chino, que domina el castellano y también estudió la obra de Jorge Luis Borges, “Sergio Pitol pisó a lo largo de su vida tierras lejanas sin engreírse ni rendir culto a ciegas, convirtiendo en realidad la expresión “haz lo que quieras, digan lo que digan los demás”.
El consejero cultural de la embajada de México en Pekín, Edgardo Bermejo, destacó que “infancia y errancia son las dos palabras que marcaron la vida de Pitol y ambas, inseparables, tienen cabida en su existencia como escritor, la infancia como retorno al origen y los viajes como parte esencial de su biografía”, destacó.
Bermejo destacó también que el último Premio Cervantes llegó a embajador de México y dejó una hoja de servicios intachable y un gran esfuerzo por la promoción cultural de México, a donde llevó, como traductor, autores fundamentales de la literatura extranjera.
Hispanistas y traductores al mandarín de literatura hispana que asistieron a la conferencia destacaron los numerosos datos nuevos aportados por Pitol sobre Cervantes, ya que solamente conocían la del catedrático chino Chen Kai Xian, elaborada hace cuatro o cinco años.
“El Quijote es una obra maestra ya se sabe, aunque los lectores, hasta los más cultos, no lo lograron entender durante mucho tiempo. La forma, la estructura, los personajes, el tema de la locura son novedosos, todo eso lo haría ya interesante”, afirmó Pitol.
“Pero, es otra cosa más, es la obra de un escritor genial que ha tejido todas las fases de su vida, la Italia renacentista, los cuarteles, los hospitales, el frente de batalla, los baños de Argel, la muchedumbre de diversas naciones e idiomas, los miles de leguas en mula recorridos de treinta años en trabajos humillantes”, señaló.
Además, “en el interior de su libro están la exaltación, la felicidad, la risa y la grandeza del mundo. Invisible, Cervantes se convierte en el tercer personaje al que aludía Harold Bloom junto al Quijote y Sancho Panza”, dijo al recordar la conferencia en el Instituto Cervantes en Nueva York sobre Cervantes y Shakespeare.
“Si Shakespeare nos enseña a hablar con nosotros mismos, Cervantes nos enseña a hablar entre unos y otros”, según Pitol. “Un Cervantes cuya presencia en El Quijote es inmensa y de quien no sabemos casi nada... de quien no hay cartas, ni papeles íntimos, ni libros en los estantes de su biblioteca”, concluyó.
Fuente: EFE