La hermosa y difícil relación del escritor cubano Alejo Carpentier con el cine es descrita por el crítico Luciano Castillo en su libro Carpentier en el reino de la imagen, presentado en La Habana Vieja el pasado 24 de junio, en el espacio semanal Sábado del Libro.
Según Roberto Méndez, autor del prólogo, “la mayoría de los cineastas que trataron de llevar las novelas de Carpentier al cine vieron frustrados sus empeños por razones económicas o la muerte”.
En el primer caso menciona a Luis Buñuel, quien quiso rodar un filme basado en “El acoso”, un cuento de largo aliento del Premio Cervantes 1977, y no pudo por razones económicas. También está el caso de Tyrone Power, quien tenía previsto hacer la versión fílmica de Los pasos perdidos, pero sufrió un infarto en pleno rodaje de Salomón y la reina de Saba, lo que lo obligó a abortar el proyecto.
No obstante, obras de Carpentier como El recurso del método, El siglo de las luces, Barroco y Derecho de asilo fueron llevados a la gran pantalla por los realizadores latinoamericanos Miguel Littín, Humberto Solás, Paul Leduc y Octavio Cortázar, respectivamente.
En el libro, de la editorial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), Castillo exalta el amor del escritor cubano por el séptimo arte. “El cine —dijo Alejo— nos ha revelado la vida oculta y misteriosa del mundo en que vivimos; nos ha hecho ver con una plenitud que no conocieron los hombres de ayer”. Y agregó: “El cine es un gran arte, un arte magnífico, del que podemos esperarlo todo cuando empiece a salir del estadio de industrialización en que se encuentra actualmente”.
Nacido en Camagüey en 1955, Castillo es crítico e investigador cinematográfico. Ha publicado Concierto en imágenes, Con la locura de los sentidos y, en colaboración con Arturo Agramante, el Diccionario de realizadores del cine latinoamericano.
Fuente: Prensa Latina