La viuda de Guillermo Cabrera Infante, Miriam Gómez, prepara, según anunció el pasado jueves 29 de junio, una edición póstuma de obras de su marido, quien falleció a los 75 años el 21 de febrero de 2005, de una infección contraída en un hospital londinense.
Gómez trabajará con Enrico Mario Santí, cubano del exilio como Cabrera Infante y profesor de varias universidades estadounidenses, autor de estudios sobre Pablo Neruda, Octavio Paz, Lezama Lima y José Martí, así como sobre el autor de Tres tristes tigres.
La viuda del escritor, aún no recuperada por completo de la pérdida de su marido, explicó que Santí llegó el mismo día 29 a Londres desde Estados Unidos, y que revisarán juntos próximamente los papeles que dejó Cabrera Infante.
El investigador ya preparó los cuentos del escritor que se publicaron en México bajo el título de Infantería. “Él trabajó mucho con Guillermo”, explicó Gómez.
“Vamos a empezar ahora. He estado muy afectada por lo de mi marido. Le mataron en el hospital”, señala la viuda, que ha denunciado la mala calidad de la atención hospitalaria recibida y sobre todo la falta de higiene, a la que achaca su muerte.
“Yo organizaba siempre con Guillermo sus trabajos. Él escribía según le daba la gana, pero lo hacía todos los días, con música cubana a todo meter como fondo”, rememoró. “Él decía que la música era la gran creación cubana. Guillermo fue amigo de los grandes músicos de Cuba y de todos los músicos viejos en el exilio”.
Gómez guardó los abundantes papeles de su marido en la caja fuerte de un banco para evitar accidentes como las goteras que ha tenido en su casa londinense de Gloucester Road, y que han tardado meses en solucionarse, según explicó.
La viuda afirmó que las tres novelas que dejó escritas se publicarán en España según un orden cronológico, por lo que la primera en salir será La ninfa inconstante, seguida de Cuerpos divinos y finalmente El mapa inconstante. Todas se desarrollan en La Habana, las dos primeras antes y la tercera después de la Revolución, señaló.
Otra obra que se editará próximamente es La ciudad perdida, que fue primero un guión de cine, con el que debutó como director el actor cubano Andy García, pero a la que se ha dado forma de novela.
Gómez dijo estar emocionada con el homenaje que se tributó la noche del 29 a su marido en el Instituto Cervantes de Londres, y en el que participaron el escritor peruano Fernando Iwasaki y el español Íñigo García Ureta.
Éste último, que vertió al español la obra Holy Smoke (Puro humo), escrita por Cabrera Infante directamente en inglés, contó a un público mayoritariamente hispano divertidas anécdotas sobre su colaboración con el autor en la traducción de ese curioso libro.
Iwasaki conoció también a Cabrera Infante y se proclamó su admirador tras leerle por primera vez en la universidad. El escritor dijo que lo había adoptado como modelo por su profundo sentido del humor, sus juegos de lenguaje que no son simples piruetas verbales sino profundos “juegos de pensamiento” y su gran ironía.
“Veintiún años después de salir del Perú, he podido completar la parte de la lectura de Guillermo que me faltaba y comprender la extraterritorialidad” de su condición de escritor, dijo Iwasaki, quien vive en Sevilla.
El escritor peruano explicó que no quería fijarse en esa ocasión en los libros más famosos y deslumbrantes de Cabrera Infante como Tres tristes tigres o La Habana para un infante difunto y se centró en una traducción, la que hizo aquél de Dublineses, de James Joyce, en Vista del amanecer en el trópico y en O.
Según Iwasaki, igual que existe un Dublín de Joyce (el de Ulises o Dublineses), hay una Habana de Cabrera Infante, cuyo “esplendor” se reconoce en todas las ciudades del mundo.
Vista del amanecer en el trópico es un libro único en su género al menos en la literatura latinoamericana, explicó el autor peruano, por cuanto es la obra de un escritor que “mira la historia (de Cuba) con los ojos de la literatura”.
“Debería haber un equivalente en Argentina, en México, en el Perú”, dijo Iwasaki, que lo comparó con la Breve historia de Inglaterra, de Gilbert K. Chesterton y Momentos estelares de la historia de la humanidad, de Stefan Zweig.
Iwasaki recomendó, por otro lado, O, un libro que es ficción, ensayo, crónica de literatura, y algo de memoria, a quienes han leído Travesuras de la niña mala, de Mario Vargas Llosa, por su “visión extraordinaria y espléndida del ‘swinging London’ ”, un Londres, dijo, “con fondo de maracas”.
Fuente: EFE