Uno
Puede ser que la esfera evanescente del sol
anhele extinguirse en cada inhalación consciente,
Puede ser que la primera gota que descuelga al diluvio
patine sobre mi mollera hasta que un dedo la ahogue,
Puede ser que el poemilla predigerido
anhele inmoralizar mi ego mental (y deslumbrar)
Puede ser que un día me yerga de la litera esclavo de mis deducciones
pero resuelva encarnarme un cuasisegundo en el alma y reflexionar.
Afírmame firmamento
Afírmame firmamento
las leyes de mi manifiesto,
mi propia way de vida
ajena al mandato externo.
Dame la fuerza de un dios
que no transa sus mandamientos,
acógeme en tu azul
que abraza sin miramientos
Dame pies para andar en el suelo,
una capa de piel de humano
con un poco de arena blanca
para poder contar tu tiempo
Pero ante todo, Afírmame Firmamento,
Afírmame el recuerdo
de lo que soy
y a lo que vengo,
de no perderme
en el despliegue
de este fugaz experimento.
Tres de copas
Brindo mi dolor con el mundo,
y espero no estar tan sola como espero.
Brindo en un cáliz de ónix verde,
donde el fragor del destino
labró “Esperanza” en lengua muerta.
Brindo mi verdad con los locos,
y aspiro a dejar salir de mí,
con cada otro aliento.
Saber que la copa que contenga la cierta
debe vaciarse
para saber recibir.
Brindo mi amor con el tiempo,
mi impulso renovador y confortante.
Contemplo la generosidad en el tropiezo,
y el acierto en un acto
del vivir despierto.
Música para fin de mundo
Hoy
al quemar mis pestañas el sol,
advertí un cataclismo de furia
desplomándose en trazos.
Inmensas masas verdes y azules
anidaron por uno, dos, tres segundos
el mismo lugar.
Al erguirse un tramo enloquecido,
noté la imagen del último almado
que brotó del georegazo terrestre.
Me colmó con mis respuestas olvidadas
y al expirar la morfología,
nuestras luces preciosas
nos divisaron desde las nubes.