El pasado viernes 28 de julio el poeta aragonés Ángel Guinda, de 58 años, dio por terminada su “Acción Hh”, una huelga de hambre en la que se mantuvo por ocho días para emplazar a la sociedad española, en general, y al mundo artístico y literario, en particular, a salir de la “gran asepsia colectiva” que según él atraviesan.
La huelga de Guinda ha durado dos días más de los que él mismo se auguraba, pues al principio de su “Acción Hh” dijo que pensaba no soportar más de seis días. “Me ha dicho el médico que el mayor problema es lo mucho que fumo”, dijo en esa oportunidad.
Guinda exigía también la eliminación del IVA para los libros de poesía, la creación de una Casa del Poeta en cada una de las comunidades autónomas y la rehabilitación pública, moral y editorial en el País Vasco de los poetas Blas de Otero y Gabriel Celaya, además de expresar su apoyo al copyleft (libre derecho de copia), frente al copyright.
El anuncio fue hecho público por la Casa del Poeta de Trasmoz (Zaragoza) a través de un comunicado en el que el escritor justificaba su decisión: “Cuando se cumple el octavo día de la huelga de hambre que inicié con reivindicaciones literarias y políticas, pongo fin a la misma por motivos de salud y por considerar que no es misión exclusiva de un poeta lírico transformar el mundo sino poetizarlo”.
En el mismo comunicado, Guinda expresó que sus sentimientos de compromiso social y de solidaridad “salen reforzados de esta acción, uno de cuyos objetivos, al menos, se ha cumplido, a juzgar por los cientos de adhesiones recibidas procedentes de movimientos progresistas, asociaciones culturales, ciudadanos anónimos, artistas y escritores (muy especialmente de Manuel Martínez Forega, que ha secundado la huelga) y que agradezco de todo corazón”.
Entre los objetivos de Guinda se encontraba alertar del riesgo de que “la historia de la literatura y del arte actuales sea la historia de la publicidad del arte y de la literatura de hoy”, es decir, hacer una llamada de atención sobre aquellos suplementos literarios que sólo prestan atención a los libros de editoriales con grandes capitales.
El escritor residió durante todo el mes de julio en la Casa del Poeta de Trasmoz, donde, aseguró, ha encontrado “el silencio y la presencia generosa y exuberante de la naturaleza”. En el recinto escribió el ensayo El poeta del mundo; el mundo en el poeta.
Guinda recibió en sus ocho días de huelga la adhesión de artistas como Luis Alberto de Cuenca, Vicente Pascual, Rafael Navarro, Manuel Vilas, Túa Blesa, Pérez Lasheras y Alfredo Saldaña, entre otros. A través del email, en olifante@olifante.es, se le puede respaldar todavía.
La Casa del Poeta de Trasmoz es una iniciativa impulsada por la Asociación Cultural Olifante y apoyada económicamente por el Gobierno de Aragón y la Asociación para el Desarrollo de la Comarca del Moncayo. Cada mes, un poeta podrá usar sus instalaciones como residente y escribir en ellas. Se trata del único centro de este tipo que existe en España.
Este mes, el residente es el poeta y editor Manuel Forega, mientras que en septiembre convivirán las poetas Olga Novo y Florence Vanoli. Así hasta una docena de autores al año.
Hasta hace doce meses, la edificación era una antigua bodega derruida y ahora es una cómoda residencia de tres plantas de 38 metros cuadrados cada una. En la primera se ha instalado la vivienda del poeta; en la segunda, una terraza con vistas para inspirarse, una sala de reuniones y una biblioteca que puede ser consultada previa petición; y en la tercera, un ordenador y estanterías que se irán llenando con las obras de quienes allí habiten.
Fuentes: Diario de León • Heraldo • Red Aragón