Luciérnagas
Esta sabana urbana
amanece adornada
con luciérnagas
de gasolina,
que son la sangre
de la urbe capilar
que fluye perpetua.
Los parques soñaron pequeños
remansos de tranquilidad alpina,
Las puertas de la gruta natural.
Esta sabana urbana
amanece adornada
con luciérnagas
de gasolina.
Improvisación
Cerca del estante
estaba yo en una pena varado
de un largo viaje
vine a dormir el sueño del gato
En la sombría estancia de luna
y plomo
vive una tela curtida de polvo.
Soneto
Cielo seco es música de gaitas
ahora viste de negro de Marte
y navega burlando el viento este ave
bailando trillada coreografía.
Moles secas y flacas de arcilla
como obligados testigos, al sol nacen
toscos y sonoros, como un rabel
olvidan las torres de arenisca.
Un diario flamea al blanco fulgor
del poste que arrima su luz al piso
vencido de otras guerras de bufón.
Luz aún regala este farolillo
pues observa la obra con gran amor
mientras el sol se marcha a su retiro.
Polígono I
La cabeza empedrada
duerme en la brisa vieja.
Dos urracas enloquecidas
se inmolan luchando sin norte.
Y el dolor se quiebra bajo
la turba tranquila del aire.
Estos animales mueren en el asfalto agrio,
para más alegría del Maligno; que hiberna
en la ciudad de los atardeceres dormidos.
Una mujer joven ajena a todo se disuelve
en la acera lejana.
Y los perros jalean de sus correas cortas.
La calle desagua recelo
en los descampados mudos.