Este 1o de octubre fue presentado en Valladolid el Diccionario del castellano rural en la narrativa de Delibes, una obra coeditada por el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua (Ilcyl) y el diario El Norte de Castilla, y del que es autor Jorge Urdiales Yuste, filólogo y docente de la Institución Educativa SEK en Madrid, además de doctor en ciencias de la información.
El libro, que fue presentado en el Paraninfo de la Universidad de Valladolid, forma parte de la colección Diccionarios del Instituto de la Lengua y recoge 329 palabras del castellano rural empleadas por Delibes en sus novelas, ninguna de las cuales figura en los diccionarios dedicados al uso común de la lengua, de manera que supone una aportación de importancia indudable para un futuro diccionario general del español.
El miembro de la Real Academia de la Lengua (RAE), José Antonio Pascual, intervino en la presentación del libro junto con el autor, el director del Ilcyl, Gonzalo Santonja, y Ricardo Martín de la Guarda, coordinador del Aula de Cultura de El Norte de Castilla, periódico que enmarca este trabajo en los actividades de su 150º aniversario.
Urdiales reflexionó acerca del fenómeno de la “globalización del lenguaje” al afirmar que “ahora habla igual un muchacho de Peñafiel que otro de Madrid, de una manera más pobre”, y consideró que el lenguaje rural de antaño “era mucho más rico”.
Puso como ejemplo cuatro expresiones que Delibes utiliza en sus relatos para definir el disparo a un animal a escasa distancia: “a espetaperro, a bocajarro, a cascaporrillo y a quemarropa”, giros que el autor de El hereje utiliza “de una forma natural, de la misma manera que le llegaron a él”.
En algunos casos, abundó Urdiales a propósito de la riqueza léxica, la acepción del vocablo varía en función del pueblo o entorno geográfico de que se trate.
El filólogo destacó el hecho de que los términos rurales no sólo abundan preferentemente en los libros de caza y en títulos como Viejas historias de Castilla la Vieja y Las ratas, sino también en libros de ambientación urbana como La hoja roja o El príncipe destronado.
Urdiales ha contabilizado hasta 1.500 expresiones y términos, de los cuales ha sistematizado 329 de la A hasta la Z, principalmente recogidos entre los valles del Duero y del Esgueva, entre la ciudad de Valladolid y la localidad de Peñafiel, donde Delibes “pescó por primera vez, donde pasó los veranos de su infancia y donde cazó con frecuencia”, dijo.
Ramón García Domínguez dice en el prólogo que “este libro de Jorge Urdiales es una demostración de cómo Delibes ha sabido escuchar y trasladar luego a su narrativa los sonidos genuinos de su tierra y de sus gentes”. Según García Domínguez, “el profesor Urdiales ha recorrido, de punta a cabo, toda la obra delibeana y ha ido registrando todos aquellos términos que reflejan los modos de hablar de la Castilla rural y también de la Castilla urbana provinciana”.
En opinión del autor, “la Castilla rural que nos muestra Miguel Delibes en sus novelas tiende a desaparecer. Sus personajes han dejado de existir o ya son muy mayores. Los aperos de labranza empleados durante siglos han dado paso a tractores y cosechadoras con aire acondicionado en verano y calefacción en invierno. Los usos y costumbres de las gentes del campo han cambiado radicalmente en los últimos cincuenta años y, con ellos, su modo de hablar”.
Para Urdiales, “el léxico rural que era popular, se va perdiendo a favor de otro tipo de lenguaje más global, menos apegado a la tierra y claramente influido por los medios de comunicación”. En definitiva, Jorge Urdiales concluye que un modo de ser y unos modos de hablar se están perdiendo en Castilla y León.
Pascual apostó en su conferencia por el estudio del “pasado” para conocer la “naturaleza del léxico” ya que si el lenguaje se aborda “alocadamente”, puede provocar un riesgo de “seducción” de los usos de la publicidad y de la política, con lo que se entraría en lo “postizo e irreflexivo de las palabras”. Apostó por una “huida al pasado” ante la “contaminación” que sufre la lengua española por su uso “indebido”.
Además, definió el análisis de la lengua a lo largo del tiempo para su uso correcto como un “placer” dirigido a mejorar “nuestra manera de entender el mundo”. Por último, explicó que Delibes “es uno de los valores más importantes de nuestra literatura”.
Por su parte, el director del Ilcyl, Gonzalo Santonja, resaltó que hablar de Delibes a través de “un actor nuevo”, en referencia a Urdiales, “es excelente” porque, razonó, “un autor empieza a morir cuando no concita el interés para las nuevas generaciones”, lo cual “no pasa con Delibes”.
Resaltó que el diccionario ha sido elaborado por un “gran filólogo” —“con la precisión de Covarrubias”, enfatizó—, y se trata de una obra de “autoridad” avalada por la “magnitud” de Miguel Delibes. “Es un diccionario admirable y magistral”, dijo, para aclarar que se trata de una obra “de amor a la tierra”, ya que responde a un “trabajo de campo”, donde el autor “masticó las palabras”. Para finalizar, se mostró “muy satisfecho” por el arranque de la colección Diccionarios del Ilcyl.
Fuentes: EFE • Europa Press • Ilcyl