El poeta chileno Gonzalo Millán, uno de los más sólidos de la generación de los años 60 y referente fundamental en la poesía de su país, falleció en Santiago, víctima de un cáncer, a los 59 años, el pasado sábado 14 de octubre.
El autor de La ciudad y Seudónimos de la muerte murió cuatro meses después de que se le diagnosticara la enfermedad, y mientras preparaba un prólogo para la reedición de su primer libro, Relación personal, que publicó a los 20 años.
Millán había estudiado literatura en la Universidad de Concepción y fue parte del grupo Arúspice, una de las agrupaciones literarias más relevantes de la poesía chilena, en la segunda mitad del siglo XX.
Salió al exilio y residió en Canadá y Holanda. Durante su permanencia en Canadá fundó la editorial Cordillera. Al regresar a su país, a finales de la década de los ochenta y luego de casi veinte años, desempeñó una extensa labor docente. Realizó además poesía visual y tuvo un destacado quehacer en las artes plásticas, llevando a cabo exposiciones individuales en Chile, Canadá, Estados Unidos, Suecia y Holanda.
Dirigió en Chile la revista de poesía El Espíritu del Valle. Obtuvo, entre otros galardones, el Premio Pedro de Oña (1967), el Pablo Neruda, de la fundación del mismo nombre (1987), y en 2006 el Altazor y el del Consejo Nacional del Libro y la Lectura, por su libro Autorretrato de memoria. Fue también traductor del inglés, francés y neerlandés.
La obra del poeta, considerado uno de los más creativos de su generación en Latinoamérica, se caracterizó por su carácter autobiográfico. Millán escribió, además, Trece lunas, Vida, Virus y Claroscuro, entre otros títulos.
Fuentes: EFE • Wikipedia