Los príncipes de Asturias, Felipe y Letizia, presidieron la tarde del pasado lunes 13 de noviembre en la sede de la Real Academia Española de la Lengua (RAE), en Madrid, la presentación del Diccionario esencial de la lengua española, una versión reducida del Diccionario Académico en la que se han incluido las novedades que las academias de los países hispanohablantes han aprobado en los últimos años con vistas a la próxima edición del Diccionario de la Real Academia (DRAE).
El nuevo diccionario contiene los 54.000 términos más utilizados en España y América Latina, poco más de la mitad de los 90.000 que conforman el Diccionario Académico.
Felipe de Borbón dijo en la ceremonia que el español es un “patrimonio vivo” que se ha forjado a lo largo de los siglos para “ensanchar nuestra capacidad de expresión y alimentar nuestra libertad y convivencia”. Agradeció a las 22 academias de la lengua este Diccionario “bien hecho, atento siempre a la voz del pueblo, mesurado y riguroso en el refuerzo de la unidad y gozoso en el reconocimiento de la variedad”.
La nueva obra, prosiguió el príncipe, conjuga la doble función de ser espejo y guía, y con ella se ha hecho un gran servicio “a la consolidación de los vínculos familiares de la comunidad iberoamericana, y demuestra, al mismo tiempo, la solidez y anchura de sus fundamentos”.
“El Diccionario viene a ser así un espacio de encuentro con nuestra historia y con toda la extensión de gentes que han hablado y hablan español. El pan de nuestras palabras es un pan mestizo, precioso alimento familiar de diálogo de España y de las naciones hispanohablantes”, añadió el Príncipe de Asturias.
Esta obra, agregó, refleja la globalización social y los fenómenos a ella asociados, que potencian el intercambio de palabras y modos de expresión de los hispanohablantes, lo que al tiempo que abre las puertas a un mejor conocimiento mutuo ensancha la base común del léxico hispano.
La edición de este nuevo diccionario incluye ejemplos acerca de la conjugación verbal, los extranjerismos y las reglas ortográficas más importantes, y su uso es recomendado “para aquellos que quieren tener acceso a un vocabulario usual, muy actual, no términos obsolescentes, avejentados”, según Humberto López Morales, secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua Española.
La RAE estima que una persona culta maneja alrededor de 5 mil palabras, pero el Diccionario Esencial incluye más de 50 mil términos debido a que los hispanoparlantes comparten el 80% de su léxico, es decir en el 20% restante existe una gran variedad de voces.
El nuevo diccionario incorpora términos que la RAE ha ido aceptando desde 2001 para la vigésima tercera edición del Diccionario Académico, como bungaló, montenegrino, bulímico, abrefácil, autogobierno, castrante o mulá. Destacan también algunos relacionados con el ámbito informático, como salvapantalla y digitalización.
También ha sido incluido como sustantivo el término internet, que ahora la academia acepta con la inicial minúscula. Según López, la omisión hasta ahora era debida a que “el diccionario no suele incluir nombres propios (Internet Explorer). Ahora lo incorpora porque se ha convertido en un nombre común y popular, como un sistema. Ahora no es posible decir que sigue siendo un nombre propio”.
Estos nuevos vocablos se incluirán en el Diccionario de la Real Academia en su próxima edición de 2013. Muchos de ellos se pueden consultar en la página web de la RAE, donde se hace constar en cada caso si se trata de un nuevo artículo o de una simple enmienda.
Sobre la influencia que pudiera tener la manera en que se escriben los mensajes de texto (SMS) en el lenguaje actual, López Morales señaló que “se trata de un tipo de lenguaje destinado a algunos canales específicos, telefónicos en este caso, y eso de momento no está pasando a otros niveles de la lengua. Es un tipo de comunicación útil en esos niveles, para esos medios”.
“Creemos que durante mucho tiempo no va afectar para nada el sistema del español general, que se usa en los demás ámbitos de comunicación”, agregó López Morales.
Esta nueva entrega se enmarca en la tradición de la RAE de “salir al encuentro del gran público” con versiones más manejables de su diccionario “mayor”, en palabras del director de la academia, Víctor García de la Concha. De todas las nuevas palabras y expresiones del castellano, un 12% son términos usados sólo en América, y no en España.
Dentro de esa labor de renovación, las academias han admitido expresiones como “malos tiempos para la lírica”, “llevar en el pecado la penitencia”, “matar al mensajero” o “vaca sagrada”, y han enriquecido, por ejemplo, las múltiples acepciones del verbo “cantar” con una procedente del lenguaje coloquial deportivo: “dicho de un portero, fallar ostensiblemente”.
El vocabulario deportivo de la vigésima tercera edición se verá incrementado asimismo con voces como “melé”, habitual entre los aficionados al rugby, “hierro” (tipo de palo de golf), “trenzar” (“pases hábiles y brillantes” propios de los deportes de equipo) o “puerta”, que en el esquí alpino designa el “espacio comprendido entre palos verticales paralelos que marcan el recorrido”.
En el terreno de las acepciones, el nuevo diccionario enriquece las de “cayuco” para hacerse eco de esa “embarcación de forma similar a la de la canoa, construida originalmente de una sola pieza y usada por los pescadores de Guinea Ecuatorial y otros países de África”; amplía el significado de “cooperante” (persona que ayuda en el desarrollo de un país), y se hace eco de las “perlas” que algunos sueltan a veces: en sentido irónico, “frase llamativa por desafortunada”.
Sin embargo, no se ha incluido la acepción de matrimonio como unión de dos personas del mismo sexo porque, como ha dicho García de la Concha, aún es pronto para saber si esa expresión cuajará del todo entre los hispanohablantes, lo mismo que sucede con la de “violencia de género”, para la que la RAE prefiere “violencia doméstica”.
Fuentes: BBC • EFE