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Cierra la FIL de Guadalajara con récord de asistencia

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En incesante crecimiento, al terminar la 20ª edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), el balance dado a conocer por sus organizadores señala que más de 525 mil personas se dieron cita en el recinto ferial, donde por vez primera se rebasó el medio millón de visitantes durante los nueve días de exposición.

El año pasado la cifra —también récord para ese momento— fue de 494.388 personas, pero en esta ocasión el atractivo que significó la presencia de grandes personalidades literarias, encabezadas por los premios Nobel de Literatura Nadine Gordimer, José Saramago y Gabriel García Márquez, además del Nobel de Economía Joseph Stiglitz, sirvieron como imanes para un mayor número de asistentes.

La feria se inició por todo lo alto con la entrega, el 25 de noviembre, del premio FIL de Literatura 2006 a Carlos Monsiváis, ocasión en la que el escritor mexicano recibió la distinción diciendo que “por lo menos hoy no podré dedicarme a la tristeza”, en un acto en el que la presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Sari Bermúdez, fue abucheada por los asistentes ante la sorpresa de los invitados de honor, Carlos Fuentes, José Saramago, Gabriel García Márquez y Nadine Gordimer.

Durante la ceremonia, José Emilio Pacheco aseguró que nadie puede responder a la pregunta: “¿Quién es Carlos Monsiváis?”. Reveló que Monsiváis murió en realidad en 1980, víctima de una excesiva humildad escritural, y que entonces se contrató a un viejo actor de la Época de Oro del cine mexicano para que lo sustituyera.

Luego, aseguró que, cuando en el año 2038, la FIL celebre “en su presencia” el centenario de Monsiváis (y se devele su estatua ecuestre), 2006 será recordado como el año de la primera apoteosis monsivaíta.

Pacheco destacó las facetas menos conocidas de Monsiváis: su labor como crítico de la poesía mexicana en una época en la que ésta era desdeñada por todos, y sus relecturas extraordinarias de los también desdeñados escritores del siglo XIX, las cuales sirvieron para revitalizar dicha tradición en México. “Carlos Monsiváis es un nuevo género literario”, terminó citando las palabras que Octavio Paz le dedicara al autor en 1972.

De Monsiváis fue develado un busto en el Paraninfo de la Universidad de Guadalajara (UdeG) el pasado 27 de noviembre, una obra del escultor Alfredo López Casanova que fue colocada al lado de los bustos de los galardonados de años anteriores.

Luego del acto protocolario, el también periodista y cronista dijo, en un discurso que se caracterizó por su jovialidad, que aunque le hubiera gustado que el premio llevara todavía el nombre de Juan Rulfo, como los anteriores, ello no le deja sensaciones amargas ni de tristeza.

Monsiváis negó que la polémica suscitada en torno al nombre del galardón lo haya separado de la familia Rulfo, “son mis amigos y pienso que lo siguen siendo, no fue un pleito personal en lo absoluto”.

Sobre la develación de la efigie, Monsiváis, quien en varias ocasiones ha expresado su aversión a los homenajes, se dijo emocionado, aunque confesó que “toda representación mía me intimida, me hace pensar que tengo derecho al espejo, cosa en la que no he creído hasta ahora”. Monsiváis aseguró, además, que adquiría un “compromiso” con esta develación.

“Este día es para mí muy especial, porque por vez primera adquiero un compromiso con un busto. Nunca había pensado que esto ocurriría y me doy cuenta de que sí, de que ahora cada vez que piense en mi conciencia la voy a representar con un busto, de que cada vez que escriba un artículo pensaré ¿le gustará a mi busto?”.

Por su parte, el caricaturista Rafael Barajas “El Fisgón”, invitado por el propio Monsiváis para ofrecer una breve introducción, manifestó en broma su decisión de intentar boicotear el acto. “A cada capillita le llega su fiestesita, no hay plazo que no se cumpla y a Carlos Monsiváis le ha llegado la edad de los homenajes”, dijo.

Otra de las actividades descollantes fue la lectura dramatizada de fragmentos de Las intermitencias de la muerte, del escritor portugués José Saramago, a cargo del autor en compañía del reconocido actor mexicano Gael García Bernal y la violonchelista Jimena Jiménez Cacho, en una representación sencilla y de corte minimalista celebrada el miércoles 29 de noviembre.

“La vida es a veces como el Titanic”, destinada a hundirse, reflexionó uno de los personajes interpretados. La novela cuenta la historia de un país en que la muerte dejó de hacer “su trabajo”, y por lo tanto nadie fallece. A pesar de que en un principio la gente se alegra, luego se da cuenta de la necesidad de acabar el ciclo de vida.

Con el humor sutil pero constante del que hizo gala Saramago durante sus intervenciones y ponencias, los pasajes leídos también provocaron la risa del público.

Las ganancias derivadas de la venta de boletos fueron destinadas en su totalidad a la Fundación de Hospitales Civiles de Guadalajara, con el fin de ayudar a niños con cáncer. Según las autoridades de la institución, la venta de boletos para la lectura alcanzó los 475.000 pesos (más de 43.000 dólares).

García Bernal destacó estar muy “nervioso y feliz” por presentarse al lado de Saramago, de quien dijo “que es un gran actor y como todo buen actor, lo va a negar”. También manifestó que se sintió muy conmovido y agradecido de poder servir a una causa noble.

En la rueda de prensa donde se dio a conocer el balance final, realizada este 3 de diciembre, el presidente de la FIL, Raúl Padilla López, se congratuló de que acudieran 1.608 editoriales de un total de 39 países; que estuvieran presentes también por vez primera 16.740 profesionales del libro, dato del cual resaltó que el último espacio abierto para los profesionales, el llamado salón de agentes literarios, tuvo 110 participantes.

Estimó que al pabellón dedicado a los niños asistieron alrededor de 85.000 menores, contra los casi 80.000 del año pasado. En total, dijo, se realizaron 823 actos que implicaron, sumados, 1.700 horas, y atrajeron a unos 60.000 asistentes.

Hubo la participación de 351 autores y se presentaron 296 libros. Andalucía, como ciudad invitada de honor, realizó 350 actividades. Se efectuaron 24 foros literarios, 20 foros académicos y 94 actividades artístico-musicales, casi la totalidad a cargo de Andalucía.

También en la FIL se entregaron once premios y reconocimientos, se acreditaron 439 medios de comunicación mexicanos y de otros países para totalizar 1.523 periodistas. La página web tuvo un millón 307 mil visitas y la inversión directa fue de 44 millones de pesos, mientras que los ingresos, a decir de Padilla López, superaron los 55 millones, lo que dejó un remanente que se proyecta aplicar al programa cultural del año próximo.

En la rueda de prensa, a la cual acudieron también Elvira Cuervo de Jaramillo, ministra de Cultura de Colombia —próximo país invitado de honor a la FIL— y Trinidad Padilla, rector general de la UdeG. Padilla López anunció que ante la numerosa presencia y el espacio de Expo Guadalajara, que desde hace años es insuficiente, es muy probable que el año próximo, una vez terminado el Centro Cultural Universitario, la parte artística y cultural de la FIL sea trasladada a esa zona, mientras que la Expo Guadalajara permanezca como el recinto editorial.

Asimismo, Colombia regresa como invitado de honor a la FIL 14 años después de que ese país fue el que iniciara la tradición de invitar a alguna nación o región a la feria. Y en su regreso a Guadalajara rendirá homenaje a Álvaro Mutis, uno de sus escritores más destacados.

Fuentes: El Nuevo HeraldLa JornadaPrensa FIL