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Falleció el poeta peruano José Watanabe
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El pasado 25 de abril a las 11:30 de la noche falleció en el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas, en Lima, el poeta peruano José Watanabe, víctima de un cáncer de garganta. El escritor se hallaba en medio de una atareada agenda, con viajes de trabajo a Europa y mientras trabajaba en talleres literarios como el que se vio obligado a suspender semanas antes de su muerte por su repentina hospitalización.

El también guionista, hombre vinculado a la televisión y recientemente dramaturgo nació en 1946 en Laredo, Trujillo. Fue hijo de un inmigrante japonés, de quien heredó la afición por los libros y el arte, y de una norteña de origen serrano. Su vida cambió cuando su padre ganó la lotería. Con el premio, su familia pudo trasladarse a Trujillo y, allí, Watanabe pudo recibir la educación que no hubiera podido tener en su terruño.

Su primer poemario, Álbum de familia (1971), se convirtió en una de las apariciones más importantes de la generación del 70 y le valió que, a sus 25 años de edad, fuera declarado el “mejor poeta joven del Perú”. Escribió otros siete poemarios, entre los que figuran El huso de la palabra, Antígona y el último, Banderas detrás de la niebla, en 2006.

Su poemario La piedra alada fue publicado en 2005 con gran éxito en las librerías de España por la editorial Pre-textos y en los últimos años estaba a cargo de una colección juvenil de Ediciones Peisa.

Watanabe estudió en la Escuela de Bellas Artes de Trujillo y también siguió la carrera de arquitectura en la Universidad Nacional Federico Villarreal (UNFV), de Lima. Posteriormente, dirigió el programa de televisión infantil La casa de cartón, en la década de los 70, y escribió guiones de televisión y de cine, medios en los que también ejerció como director de arte. Fue el autor de los guiones de las películas Maruja en el infierno y La ciudad y los perros, basada en la novela homónima de Mario Vargas Llosa y dirigida por Francisco Lombardi.

Casado con la poetisa Micaela Chirif y padre de tres hijas, Watanabe poseía “una sabiduría entre rural y filosófica” por herencia familiar y una inmensa curiosidad por todos los temas, que lo llevaron a trabajar con minuciosidad en los escritos que hizo para la televisión y el cine, declaró a la prensa el también escritor Iván Thays.

José María Salcedo, periodista de larga trayectoria y amigo personal de Watanabe, se enteró de la noticia al aire, mientras conducía el programa Ampliación de Noticias de la emisora peruana RPP. Tras dar a conocer el acontecimiento al público, no pudo continuar sentado y tuvo que retirarse del estudio para tranquilizarse. “Se me ha ido el amigo”, dijo minutos después, y recordó la etapa en que ambos trabajaron juntos en la publicación Yunta, en TV Perú, y como escritores de guiones cinematográficos. “Era un gran conocedor de la música folclórica”, agregó.

Por su parte, el cantautor Rafo Ráez, quien trabajó junto a Watanabe en un álbum que musicaliza poemas del vate, recordó que “José era un hombre interesado en todas las ramas del arte. Como poeta nos deja tesoros, pero también ha hecho cosas en otras áreas”, entre las cuales mencionó su labor como guionista cinematográfico y en la televisión.

“Si en las últimas décadas hay un poeta con una mirada diferente en el Perú, ‘un ojo distinto’ (y ante esto Wata volvería a sonreír), ese es sin duda Watanabe”, declaró Hildebrando Pérez Grande, director de la Escuela de Literatura de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. “De la misma estirpe genial como nuestra pintora Tilsa Tsuchiya, Watanabe, más allá de estridencias al uso, más allá de hojarascas y ripios deleznables que a tantas obras artísticas deslucen, el poeta supo estructurar y levantar un sistema poético que le permitió diseñar un discurso inédito, muy poco común en nuestro medio: verbalizar su mirada del mundo, atendiendo las bondades alcanzadas de la poesía occidental sin descuidar ni postergar esa extraña mirada que poseía merced a sus raíces andinas, por parte de la madre y orientales, por parte de su padre”, señaló.

“El discurso de Watanabe es ese feliz encuentro de culturas, de poéticas, de resonancias modernas y tradicionales, expresadas a través de una escritura rigurosa, una conciencia del lenguaje que da como resultado una poesía transparente, fina, delicada, profunda y trascendente. Una poesía que está atenta a las infinitas palpitaciones de lo humano y que quiere ser, por otro lado, un homenaje a la naturaleza, al cosmos”, agregó.

Fuentes: EhuiPerú 21RPP