Ante el embate de los nuevos medios tecnológicos, dígase blog, Twitter, Facebook, los SMS y el correo electrónico, el escritor español Álvaro Pombo sólo ve oportunidades. Con los mensajes SMS escribe haikús, en Twitter se exige contundencia en 140 caracteres, el correo le ha devuelto al género la correspondencia y el blog le da la posibilidad de tener un diario hasta del presidente de Estados Unidos, Barack Obama.
Durante el encuentro titulado “Literatura y nuevos medios”, realizado en Santiago de Chile este 14 de marzo antes de la entrega del IV Premio Iberoamericano Planeta-Casamérica 2011 —que recayó sobre el escritor chileno Antonio Skármeta por Los días del arcoíris—, el miembro de la Real Academia Española de la Lengua (RAE) aseguró que sabe que la función fundamental de estos nuevos medios es tener una comunicación mucho más rápida, pero él quiere sacarlos de la cotidianidad práctica, pues lo que hacen es modificar las relaciones de las personas con la escritura.
Según Pombo, tanto el periodismo como estos nuevos medios de comunicación ayudan a los seres humanos a resumir lo que quieren decir, pero al mismo tiempo fragmentan la información. “Por eso he recibido las nuevas tecnologías como una parte del proceso de fragmentación del mundo”.
En la mesa titulada “Creación en red, ¿son los nuevos medios una oportunidad para los escritores?”, en el que estuvo acompañado por su colega Pablo Simonetti y los periodistas Antonio Lucas e Iñaki Esteban, el narrador aseguró que en términos de composición los SMS dan la posibilidad de construir poemas breves y que el e-mail retornó a las cartas que son parte de su vida literaria.
Antonio Lucas, periodista del diario español El Mundo y quien llamó a Pombo “el más punk de los escritores españoles” por su haikús en SMS, dijo que dentro de todas las novedades internáuticas de los últimos diez años, el de los blogs es el que menos consistencia tiene por la idea de diario, porque pierde esa intimidad que tenían los diarios personales, y que en la red son exhibicionismo.
“Uno de los grandes peligros para los escritores es la reducción del espacio, cada vez Internet requiere que el lenguaje se haga mucho más breve, ahí tenemos Twitter que son 140 caracteres, eso es aberrante. Como corresponsal, tú no puedes contar un conflicto bélico en 140 caracteres, ni una relación de amor, ni una noche de copas”, señaló el periodista.
De ahí el gran peligro, pues la reducción del lenguaje es lo que está provocando esta invasión de redes sociales que no dejan de ser atractivas “pero a la hora de hablar de literatura sólo se convierten en pequeños laboratorios y tentativas con bastante vuelo corto”, dijo.
También habló de la fragmentación como un reflejo de la sociedad de hoy, seres humanos con miles de intereses pero con muy poca capacidad de profundización y alertó además sobre el hecho de que el concepto multimedia parece no estar dirigido a lectores sino a consumidores.
“El peligro de la literatura es que se convierta y caiga en esa tentación, que cojas el libro de un tipo joven y tenga incrustadas fotografías y llamaditas que te lleven a Internet e incluso puedas escuchar la banda sonora que le corresponde a ese libro”, señaló el periodista.
Aunque con variantes, todos celebraron las bondades de Internet porque ha revolucionado la literatura y el periodismo. Simonetti, por ejemplo, es un narrador abierto con mucha relación con sus lectores en la red, sea en Twitter, Facebook o en el chat, y dijo que estas herramientas de Internet también le dan lugar al epigrama y a un pensamiento más concreto.
Así como se revisaron las oportunidades o los peligros que corre la literatura y los escritores en la red, también se habló del futuro de la lectura. Los escritores Guillermo Martínez y Ángela Becerra conversaron con los periodistas Miguel Lorenci y Teresa Castanedo sobre el tema “¿Cómo leeremos en el futuro?”.
Lo mismo hablaron de la desaparición del libro impreso ante los libros digitales, de los nuevos soportes de lectura, de la acumulación de impresos, del olor y el tacto que no brinda el iPad, que de las bondades del e-book, del futuro de las editoriales, de los ingresos para el autor, del vértigo de la red.
El periodista Miguel Lorenci afirmó que, como está seguro de que “leeremos hasta el final de nuestra presencia en la Tierra”, no cree que lo digital vaya a matar al libro impreso, sino que convivirán. “Lo digital no matará al libro ni a los diarios, pero los cambiará”, como ya lo está haciendo, y si algo va a cambiar mucho es el papel de los editores.
“Los editores tendrán que adecuar su oferta a una demanda variable, al vértigo de la red y dar libros como fruto de lujo a quien lo demande y pueda pagarlos, permitir la impresión a la carta a precio más alto, hacer del libro digital su primer producto y a enriquecer los filtros entre autor y lector”, dijo el periodista de la Agencia Colpisa.
Mientras Ángela Becerra habló de los privilegios del libro en papel, el escritor Guillermo Martínez dijo que en la red con los libros digitales se debe reorientar al lector y eso sólo lo puede hacer la crítica literaria que debe adecuarse a estos nuevos tiempos. “La cuestión será cómo valorar los textos, cómo abrirse camino en ese mar de textos que estarán en la red”.
Fuente: El Universal