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José Luis Álvarez Enparantza, “Txillardegi”

Txillardegi: intelectual orgánico.

Murió el escritor vasco José Luis Álvarez Enparantza, “Txillardegi”
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José Luis Álvarez Enparantza, Txillardegi, figura sin la que no se puede comprender ni explicar la política y la literatura vasca del último medio siglo, murió en su casa de Donostia el mediodía de este sábado 14 de enero a los 82 años. Su familia le despidió en la intimidad después de la instalación de una capilla ardiente en el tanatorio de Rekalde.

La izquierda abertzale le dedicará el próximo 29 de enero un “homenaje nacional” en Donostia, cuyos actos se concretarán “en los próximos días”.

Fundador de ETA, ingeniero y escritor, euskaldunberri —retomó el estudio del euskera de su infancia a los 20 años— y padre de la novela moderna vasca, ensayista e impulsor decisivo del euskera batua, referente de la izquierda abertzale y fundador de Aralar, las inquietudes de Txillardegi bebían de su compromiso con Euskal Herria, su entrega a esta realidad cultural. Era, como recordó la profesora de la UPV Mari José Olaziregi, “un intelectual orgánico, en el sentido marxista de la palabra, con una actitud crítica ante el establishment cultural de una sociedad y de una época”.

A finales de los años 50 ocurren los dos acontecimientos que marcarían su vida y la historia contemporánea vasca. En 1957 publica Leturiaren egunkari ezkutua, considerada junto a Egunero hasten delako, de Ramon Saizarbitoria, la primera novela moderna vasca.

Dos años después, el 31 de julio de 1959, sería el encargado de enviar la carta que notificaría al Gobierno Vasco en París el nacimiento de ETA. En 1961 se exiliaría, tras publicar su segunda novela, Peru leartzako. Y en 1965, con Huntaz eta hartaz, una colección de diez ensayos, renovó también el género con su lenguaje “directo”.

En París estudió lingüística en los años 60 y se doctoró con una tesis sobre el acento vasco. Abandonó ETA en 1967 y diez años después regresó a Euskadi para impartir clases de fonología vasca en la antigua EUTG (la actual Universidad de Deusto). Allí lo conoció Olaziregi, hoy profesora titular de literatura vasca en la UPV-EHU y directora de euskera del Instituto Etxepare, cuando era estudiante de filología vasca. Lo recuerda como “un profesor que se vaciaba en clase, muy trabajador, didáctico y dinámico; un seductor”.

Olaziregi y sus compañeros de clase penetraron en la modernidad con el protagonista de la primera novela de Álvarez Enparantza, Leturia, “el primer héroe problemático” de nuestra literatura. “A la literatura vasca le costaba quitarse el yugo del costumbrismo, eran novelas que proporcionaban una visión ideal de la vasquidad y que estaban desconectadas del lector que consumía literatura en Euskadi y que encontró en Txillardegi un escritor entroncado en su época: una novela en un ámbito urbano, contada en primera persona, con un protagonista que sufre, que no le encuentra sentido a la vida, influido por Sartre: era distinto a todo lo que habíamos leído hasta entonces”, describe.

“Todos los escritores actuales le debemos mucho a Txillardegi porque en los años más duros, tristes y oscuros de la literatura vasca, hay una década negra de mediados de los años 40 a mediados de los 50, en la que él empieza a publicar e introduce la novela en la modernidad”, señala Ur Apalategi, uno de los escritores más prometedores del panorama euskaldun. “Transformó por completo el paisaje novelístico vasco, lo hizo pasar del costumbrismo a la modernidad”, coincide.

Hace unos años el centro cultural Koldo Mitxelena le encargó la organización de unas jornadas sobre el escritor donostiarra. “Tuve la suerte de contar con su ayuda personal, para componer el programa. Era un hombre culto y muy abierto al dialogo, que sabía escuchar, no estaba ensimismado. Le tengo mucho cariño y lo recuerdo como alguien muy agradable, inteligente y enriquecedor, que respetaba mucho a las personas”.

Fuente: Noticias de Gipuzkoa