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Francisco Javier Pérez
Pérez: la lengua es todo y de todos.
Académico presentó diccionario histórico del español de Venezuela
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El investigador Francisco Javier Pérez, presidente de la Academia Venezolana de la Lengua, acaba de publicar su Diccionario histórico del español en Venezuela, un volumen de mil páginas que traza la evolución filológica de un centenar de vocablos típicos del país latinoamericano, junto con un conjunto de 3.000 registros léxicos —derivaciones de cada palabra— y 5.000 registros semánticos, en los que se estudian los diversos significados que cada uno ha adquirido a lo largo del tiempo.

“Nadie debe pensar que este es un diccionario para los especialistas o los lexicógrafos o aquellos que se interesan por la lengua. El asunto es que la lengua es todo y de todos”, apunta Pérez, que espera presentar un segundo tomo de su trabajo a finales de año.

Pérez adelanta también un Glosario de glosarios de obras literarias venezolanas, en el que recoge más de una centena de piezas anexas a obras literarias venezolanas como ensayos, novelas, cuentos y poemas y en el que está descrita la lengua venezolana desde el español regional hasta el juvenil.

“Creo que esta obra puede ser de utilidad para los interesados en la literatura, porque yo difiero de otros académicos que piensan que un lexicógrafo no debe tocar el terreno de la creación: en términos de léxico hay una enorme riqueza en los diversos géneros nacionales, porque los escritores tienen la agudeza de ver realidades e identificarlas con palabras”, explica el académico.

El primer tomo del diccionario recoge palabras típicas del habla venezolana. Se incluyen vocablos de origen colonial que han llegado al léxico de la actualidad, así como aquellos cuyo uso se perdió hace dos siglos. Además, para que el conjunto tuviera significación, el investigador añadió voces de la jerga coloquial, recientes y del lenguaje juvenil. El diccionario, primero en su estilo, combina lo analítico y lo histórico, ofreciendo nuevas perspectivas sobre la manera como se habla en el país y como se hizo en el pasado.

Entre las curiosidades que pueden apreciarse en este trabajo se encuentra la reciente data del “tequeño”, un bocado habitual en las fiestas venezolanas. Según el diccionario, este aperitivo pudo originarse de una cocina de la ciudad de Los Teques (Miranda), y el primer recetario que reconoció su existencia fue La cocina de Casilda, de 1953.

Otro caso es el de “coroto”, palabra con la que en Venezuela se designa a un objeto cualquiera —con mucha frecuencia enseres domésticos—, y que durante décadas se ha atribuido a una anécdota relacionada con Antonio Guzmán Blanco, presidente del país en tres ocasiones entre 1870 y 1887. El llamado “Ilustre Americano” habría gritado, a quienes lo ayudaban en una mudanza, que tuvieran cuidado con los “Corots”, refiriéndose a unas valiosas pinturas del pintor francés Jean-Baptiste Camille Corot.

Una degeneración del apellido del artista habría derivado en “coroto”, que con los años habría terminado adoptando el significado que tiene desde finales del siglo XIX. Pero el diccionario de Pérez desmiente esta conseja: la voz es de origen indígena y designaba un recipiente para tomar agua. Ya en 1823, cuando el artista parisino era apenas un aprendiz, el abogado dominicano Núñez de Cáceres la utilizaba en el libro Memoria de Venezuela y Caracas, como sinónimo de “cosa”.

Al ser “histórico” y no “de uso” —el tipo más común de diccionario, que tradicionalmente ofrece definiciones—, el trabajo de Pérez estudia el origen y los usos de las voces a través de los tiempos. El objetivo de un trabajo así, explica el académico, es llamar la atención sobre la manera de hablar en Venezuela: “Dejar nuestra lexicografía asentada en un solo libro es un recordatorio permanente de que, más allá de las transformaciones de nuestra lengua, acá hay un haber, un saldo que nos da identidad y que siempre estará allí”.

Fuente: El Nacional