
El discurso de masas en El beso de la mujer araña
En un contexto axiológico concebido en términos polares y excluyentes, que da lugar a una bien definida estratificación de la cultura en zonas "altas" y "bajas", ocurre cada vez con más frecuencia que el espacio literario considerado como estético admite rasgos o procedimientos de la "cultura de masas". Esta última, que es para muchos sinónimo irreductible de pseudocultura y hasta de kitsch, comienza a ganar importancia como fuente de una genuina praxis literaria en la contemporaneidad.
Esa situación problemática nos conduce al cuestionamiento de la radical escisión entre "cultura de élite" y "de masas", que hasta el momento ha sido el criterio que ha primado sobre el polémico tema.
Una vía para el esclarecimiento de las particularidades de este fenómeno puede ser analizar el carácter de la apropiación que el texto literario, reconocido como estéticamente valido, hace de los elementos propios de la "cultura de masas". Este es precisamente el objetivo rector de la presente investigación.
Para ello me valgo del texto "El beso de la mujer araña" (1976), del escritor argentino Manuel Puig. Un análisis de esta novela en tal dirección permite demostrar la apropiación creativa que el autor hace de elementos considerados subalternos por su posición en el canon estético propio de la modernidad hasta la experiencia de las vanguardias.
A las novelas de Puig podemos señalar una característica en común: "Frente a las voces que trasmiten un tipo de verdad ya fabricada que corresponde a las zonas delimitadas de los conceptos 'hombre' y 'mujer', 'masculino' y 'femenino', se oponen las voces que interrogan esta verdad ofreciendo versiones opuestas, alternativas y diferentes" (1). Esta presentación de la problemática sexual en un medio dominado por la omnipotencia machista, unido a su utilización estética de procedimientos propios del discurso de la "cultura de masas", nos da la medida de la identificación de Puig con sectores marginales.
La obra de este autor se diferencia tempranamente de la de otros contemporáneos suyos como Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Severo Sarduy. Ellos, en la etapa en que Puig se da a conocer como escritor, asumen la literatura desde el barroquismo heredado de la generación anterior, lo que dota a sus obras de una impronta mucho más elaborada que la de Puig, a primera vista ingenua y espontánea, que no teme utilizar modelos subvalorados como el folletín y la novela detectivesca.
Aunque él también utiliza técnicas renovadoras, logra imprimirle a sus novelas una sencillez aparencial que anuncia desde los sesenta un fenómeno actualmente en pleno apogeo y que pudiera encontrar en Borges, en otros aspectos muy diferentes en su estética a Puig, un precursor notable.
El estudio de "El beso de la mujer araña" demuestra que la intervención en
el texto de manifestaciones provenientes de la "cultura de masas" y por lo
tanto consideradas como triviales —es el caso de canciones populares y
sobre todo de películas del llamado cine de consumo— no invalidan la
legitimidad estética de esta obra, sino que al ser asumidas creativamente
más bien enriquecen y complejizan el texto.
Lo que esta transgresión representa, repercute en un énfasis del carácter comunicativo de la obra literaria. Esto implica una mayor preocupación tanto por el acto de recepción como por la entidad receptora: el lector. Al proponerse llegar a un público más amplio que al que usualmente tiene acceso, el creador acude a mecanismos y formas propias de los medios masivos de comunicación, cuya efectividad ya ha sido probada en un amplio sector de la sociedad. Entonces los recicla para obtener una obra literaria de amplias posibilidades de lectura en la que coexisten elementos de la cultura de élite y de masas.
Unos y otros elementos participan en una obra como "El beso de la mujer araña", portadora de innegables valores estéticos y de propuestas éticas profundas, a la vez que atractiva por la sencillez y amenidad con que se presenta la superficie textual.
La historia de Valentín y Molina provoca una serie de reflexiones que ponen de manifiesto el sólido sustrato ético sobre el que se funda esta novela. Aspectos como la identificación con el sometido, la validez del sacrificio por causas justas, las posibilidades de cambio en el individuo hacia un hombre más integral, la denuncia de la arbitrariedad propia de las políticas totalitarias, la solidaridad, el intercambio propiciado por el diálogo, señalan hacia una dimensión humanista de la obra de Puig.
Sobre todo el diálogo que se establece entre las diferentes voces y discursos, dota al texto de una riqueza evidenciada no sólo a través de los enunciados explícitos, sino también por un alto grado de sugerencia. Esto, como tantos otros aspectos de la obra de este autor, también apunta hacia un desempeño activo del lector.
La asunción de elementos triviales en esta novela es aprovechada eficientemente por el autor, pues la singular presentación de este discurso marginado cumple distintas funciones en el texto que lo hacen trascender sus posibilidades aparentes. El carácter de la apropiación que hace Puig de estos elementos de la cultura de masas es imposible de definir de forma única, ya que varía según la óptica de la lectura.
Es por eso que pueden ser asumidos por un lector masivo con el mismo sentido en que aparecen en su contexto usual. Sin embargo, un lector más avezado puede encontrar en ellos una intención subvertidora de sentido a través de recursos como la parodia, la ironía, el reciclaje, la recreación de formas o géneros "malos", "bajos", integrado en un propósito estético de nuevo tipo.
Específicamente la introducción del discurso del cine en la novela, además de imprimirle un dinamismo que ayuda a la lectura, es la vía principal a través de la cual se muestran los principales rasgos del espacio de la cultura de masas. Al ser asumido de forma productiva, esto es, al explotarse creativamente sus particularidades, este discurso cumple funciones que lo señalan como un importante mecanismo tanto a nivel del enunciado como de la enunciación, y por ello con implicaciones semánticas y composicionales.
Puede considerarse "El beso de la mujer araña" como una novela altamente representativa de la praxis literaria contemporánea, particularmente la del ámbito latinoamericano, donde la voz del discurso de masas se hace sentir con tal fuerza y espontaneidad que no ha necesitado para su adecuado desarrollo de apelar a complejas elaboraciones teóricas, sino que más bien fluye naturalmente para promover una concepción más amplia de la literatura, el arte y la cultura en general.
Este fenómeno tan importante en América Latina, tiene en otros escritores de reconocido prestigio exponentes cuya obra no ha sido investigada lo suficiente en este sentido. Por eso proponemos una continuación y sistematización del estudio de este tema de tanto interés para las letras.