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Triunfo ArciniegasTriunfo Arciniegas

Hay personas a quienes se conoce en un momento dado y se les vuelve a ver en contadas ocasiones, pero inexplicablemente surge una empatía, un afecto de no se sabe dónde y es como si se les conociese desde hace muchos años; será tal vez porque se intuye la calidad de ese ser humano, se presiente la hondura de sentimientos y sensibilidad que su alma alberga. Tal es el caso de Triunfo Arciniegas, un amigo entrañable.

Al leer sus textos, sobre todo los infantiles, podemos descubrir un hombre sencillo que aprecia esos valores simples, pero por lo tanto básicos, que dan sentido a la vida. Un hombre reservado, tímido. De pocas palabras. Fácilmente podemos encontrarlo, como en efecto ha sucedido, en un salón lleno de gente y él situado silenciosamente en una esquina observando a todos y cada uno de los asistentes, sin perder detalle.

Como buen pisciano Triunfo es poseedor de un rico mundo interior lleno de sensibilidades, intuición, nostalgias, amor, dolores, un tanto fatalista y abnegado. Al describirse dice de sí mismo. “un imaginador, un fabricante de imágenes, un hombre que se lame sus heridas en el cuarto del fondo de la casa”. Y este imaginador de profesión, con una impresionante creatividad, es capaz de construir mil historias de fantasía.

Magíster en Literatura en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, ha recibido premios y reconocimientos a su obra, dentro y fuera de su natal Colombia, como la Mención de Honor Premio Mundial de Literatura José Martí (San José de Costa Rica 1997) y más recientemente en Chile le fue reconocido su trabajo teatral. Tiene escritos para todo público, por ejemplo Noticias de la niebla (2003), una selección de muy breves cuentos para adultos. En teatro tiene más de 8 obras escritas. Pero es en la literatura infantil donde Triunfo es más prolífico, con más de 15 libros editados en donde conseguimos historias novedosas y sus sabrosísimas versiones de los cuentos tradicionales. Que más que versiones son la historia oculta detrás del cuento, como en el caso de la Caperucita Roja, que es la versión del Lobo que ha sido impunemente utilizado por la Caperucita y burlado en su amor por ella. Con un sentido del humor bastante cáustico, es inevitable reír y sonreír con las peripecias de sus personajes. Aunque la ternura sea también un ingrediente infaltable en sus historias.

Siendo el amor y el desamor puntos fundamentales en su literatura podemos así comprender cuán importantes son para él los sentimientos. Por esto afirma: “Sin sentimientos no somos seres humanos. Los sentimientos establecen y alimentan nuestros lazos con los demás. Las pasiones, sentimientos exaltados, constituyen la existencia. El rector de un colegio le dijo a mi madre: ‘Señora su hijo odia a la humanidad’. Todavía estoy pensando en esa frase. No es odio sino otra cosa. No creo tanto en el hombre como especie. No le tengo fe. A través de la historia los hombres se han matado unos a otros y seguirán haciéndolo. Hay tanta belleza y a la vez tanto horror. Me gustan algunas personas, nada más”.

Triunfo ArciniegasActualmente hace talleres de literatura y teatro en escuelas periféricas y rurales del municipio de Pamplona, Colombia, en las mañanas. El resto del día depende del estado de ánimo: la acuarela, la fotografía, los viajes. Cuando nada funciona, duerme un par de horas después del almuerzo, luego lee o ve televisión. Pero si la magia lo acompaña, escribe sin horario, sin parar. “La escritura es mi verdadero trabajo, no el magisterio. La escritura le da orden a mi vida. Me permite soñar. Me concede el derecho a soñar. Sin la escritura la vida pierde sabor e intensidad”. Una constante en su escritura es el color azul, del que dice: “Los colores tienen sus connotaciones, desde luego. Nuestras inmensidades, el cielo y el mar son azules. Inmensidad, profundidad y belleza son cualidades de este color. Pablo Neruda le dijo en un poema a Federico García Lorca: ‘Por ti pintan de azul los hospitales’. Picasso tuvo una época azul donde pintó el dolor y la desesperanza. La pena es negra, el dolor es azul”.

Proveniente de una inmensa familia de la cual le quedan vivos doce hermanos. Seres que de una u otra manera han entrado en sus historias. Y quienes junto con sus padres lo marcaron de mil profundas y distintas maneras. Su padre, a quien define como una ausencia, pues aunque físicamente estaba allí permanecía borracho, y sobrio era un silencio insondable. Por eso los hogares de su ficción vienen sin padre. Y cuando lo hay, no tienen la menor importancia. “El hogar gira alrededor de la madre. En general la mujer es la fuerza, el centro del universo. Así lo siento en mi vida personal”. Desde hace seis años la familia se ha ido distanciando, pues era la madre el elemento aglutinante, todos iban a la casa que ella habitaba, pero seis son los años transcurridos desde que partiera a otro plano y resulta difícil reunirse alrededor de una ausencia. Entonces dice de la religión: “Es un consuelo. Verdadero o falso, es el consuelo más grande. El principio de la religión es el culto a los muertos, y la muerte es el sustento básico de toda religión. Es bello pensar que no nos podrimos en la tierra como los animales, que no terminamos en polvo como todo, sino que vamos a otro lugar, hermoso y eterno”.

Triunfo Arciniegas, un niño de alma sensible y delicada, atrapado en el cuerpo de un adulto, quien se expresa a través de sus historias con una imaginación inagotable que nos pasea por esos parajes poéticos de la fantasía que sólo la infancia conoce y que Triunfo atesora en su baúl secreto de imágenes, colores, hadas, monstruos y bichos. Y en cada relato nos obsequia con un trozo de ese mundo mágico.

Que dice: “La vida es un juego difícil, ya perdido de antemano. Pero uno se ilusiona. Trata de pensar en otras cosas mientras va viviendo”. Un hombre solitario a quien no le gustan las visitas y que vive en una casa de dos pisos y azotea, en un barrio tranquilo y silencioso, donde nadie se mete con nadie. Cuyo sueño es “seguir escribiendo y pintando. Quiero seguir haciendo libros, no sólo para niños. Quiero viajar. Tengo tres cuartos llenos, repletos de libros. Creo que continuaré con ese vicio, entre otros. Como tanta gente quiero vivir cerca del mar. Una vez que me libre del magisterio, tendré la oportunidad vivir donde quiera y Cartagena me encanta. Escribir en las mañanas, caminar por la playa al atardecer, beber la brisa, vivir con alguien, o mejor, vivir para alguien”.