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Anwar Al-GhassaniAnwar Al-Ghassani

A Anwar Al-Ghassani lo conocí en el tercer Encuentro Internacional de Poesía, a él le correspondió leer en San Cristóbal. Al tratarlo me dio la sensación de una persona serena, tranquila y muy dulce, como le dije a él esa noche que no encontré palabras para describirlo. Sentí una muy buena vibración o energía. Un hombre de estatura más bien pequeña, con unos ojos brillantes e incisivos, que lo observan todo con atención e interés. Con un trato amable y cortés, no dejaba de notarse a una persona muy discreta. Al hablar de sí se describe de esta forma: “He oído de otros que soy una persona seria, organizada y amable”, y esta descripción concuerda perfectamente con su filosofía de vida: “En la medida de lo posible: aprender, ayudar al prójimo, compartir, dar más que recibir, no causar dolor, escuchar más, hablar menos, no tener miedo, ser humilde y evitar la vanidad”.

Este iraquí nacido en la provincia de Al-Imara en el sur del país y radicado desde hace años en Costa Rica dice tener tres patrias: Irak, Alemania y Costa Rica, de hecho una de sus metas a mediano plazo es lograr vivir en los tres sitios de manera rotativa durante varios meses del año. Actualmente trabaja en una universidad costarricense a tiempo completo, escribe y publica colecciones de poemas en cuatro idiomas: inglés, alemán, árabe y español. Justo ahorita está terminando el libro titulado German Poems, que es una colección de poemas en inglés con temas alemanes.

No cree que la poesía esté en crisis, piensa que siempre habrá la buena, la de mediana calidad y la mediocre. Que la poesía seguirá teniendo una acogida limitada hasta que la sociedad humana se haga más culta y pacífica, y cuando esto suceda, la poesía será una necesidad y tendrá audiencia masiva. En lo personal: “Probablemente, yo escribo para aprender, explorarme a mí mismo y a mi ambiente social y natural, proteger la vida y el planeta, apreciar al prójimo, compartir, dar más que recibir, esperando que lo que escribo servirá como un punto de vista y una visión para ser considerada por los otros en su proceso de aprender y vivir una vida más rica e inteligente. Mientras pueda tener una esquina silenciosa, lápiz y papel o una computadora escribiré siempre y nada puede desmotivarme”. Por eso para Anwar la musa inspiradora ni viene ni se fabrica; es más, lo que convencionalmente se llama “musa” o “inspiración” es para él una interacción compleja de muchos factores o condiciones, así que siempre hay nuevos horizontes, mucho qué hacer, muchos proyectos: “Estoy apenas empezando a distinguir mi energía en lo superfluo y valioso y a concentrar mi energía en lo último”. Pero lo que sí hay qué hacer es promover la producción poética a nivel masivo para que la sociedad sea cada vez más culta. “Sin embargo”, dice, “la poesía de alta calidad es escasa y los poetas que puedan lograr este nivel cualitativo son una minoría diminuta y no son una élite”.

Como todo árabe la interioridad de este hombre es intensa y densa, lo podemos notar cuando habla de su familia: “Somos gente consciente de su rol en la vida y la sociedad. Tenemos mucho interés en aprender, somos solidarios y nos apoyamos mutuamente. La solución de conflictos y la toma de decisiones importantes se realizan en reuniones después de un proceso de análisis y discusión”, o cuando explica lo que para él es un momento libre: “El concepto de ‘rato libre’ no me dice mucho. Trato de vivir produciendo. Considero la producción y el trabajo como diversión inteligente y no como compulsión. Si hablamos de ratos que no son espacios de producción o de trabajo, entonces trato de dormir, leer, pensar y dedicarme a mis familiares y amigos”. Y esta complejidad interior se patentiza también en la manera de asumir o ver a Dios y lo que es su aspecto místico: “No soy religioso. En mi poema ‘Oración’ he creado una figura/concepto de Dios que reúne todo lo bueno y sano de los seres humanos. Es el símbolo de la absoluta bondad y poder. Hay una región en la poesía que aparece en muchos de mis poemas donde todos los estados de la vida y de la existencia humana se mezclan y forman una unidad eterna de luz y oscuridad. Es la región de preguntas eternas y de ninguna respuesta. Esta es la región donde refugiarnos cuando nos cansamos de las exigencias y dificultades de la vida y de las limitaciones de nuestros conocimientos, es donde encontramos paz interna”.

Anwar Al-GhassaniUn hombre para quien describir el amor resulta: “El amor entre un hombre y una mujer: con base en el respeto mutuo y la independencia y soberanía de los dos, lograr cada vez más una sincronización/acercamiento mayor a nivel emocional, corporal e intelectual que aspira a una unión total sin poder lograrla. Yo necesito vivir el amor en una forma u otra siempre. Cuando a veces no logro tenerlo la poesía me ayuda a crearlo”, y que de la vida, los seres humanos y los sentimientos dice: “La vida es un misterio. Sólo la poesía puede en raras ocasiones acercarse a su esencia. Los seres humanos tratan de penetrar la esencia de la vida pero no logran saber mucho. Son capaces de gozar la vida y a la vez también son capaces de arruinar todo por sus frecuentes errores. Sin los sentimientos no habrá acercamiento a la esencia de la vida. Sin emociones el ser humano es un robot capaz de destruir todo, incluso a sí mismo”.

Un poeta con los pies muy bien puestos sobre la tierra, que aun teniendo un rico mundo sentimental no se deja obnubilar por él y mantiene la racionalidad, por eso: “Vida, trabajo, producción literaria, familia, están relacionados, también en sus niveles temporales: presente, pasado, futuro. Cuando estoy en un espacio de mi vida estoy totalmente concentrado dentro de aquel campo. Sin embargo, todos los campos de mi vida están siempre interrelacionados e interactúan entre sí”. Y que si tuviera la oportunidad de cambiar su vida y ocuparse de otra cosa: “En la temprana juventud deseaba ser piloto militar de avión de combate, chofer de camiones trailer que viaja largas distancias y pintor. Ahora me gustaría ganar la vida como conferencista freelance y dedicar la mayor parte de mi tiempo a escribir poesía”. Y cambiaría: “No ejercer una profesión para ganar el pan del día por más de una década. O sea, cambiar la profesión o el lugar de trabajo para abrir nuevas oportunidades”.

Este particular personaje, a quien le gusta el té, los colores mate en especial el gris, el café, el azul del jean; volver a Kirkuk, el lugar dónde creció; que considera su cuerpo y su mente como una unidad donde los dos dialogan e interactúan en armonía serena como dos iguales, que le gusta comer ocra con arroz (una comida típica de Irak). Que no tiene un lugar de sus sueños, de hecho al preguntárselo esto le dio la idea de crear este lugar en un poema, un lugar que es un collage de fragmentos de muchos lugares queridos. Es Anwar Al-Ghassani, un hombre dedicado al intelecto, a la poesía y a colaborar con el desarrollo cultural del ser humano.