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Belkis Candiales Caballero

Belkis Candiales Caballero

Algo que es su gesto típico y característico es su sonrisa. Siempre está allí cálida y amable. Claro que tiene sus momentos de disgusto pero aun así no le niega su sonrisa a quienes no tienen que ver con su ira. Una mujer tenazmente luchadora, como buena escorpiana es firme en sus luchas, sus metas y sus creencias. Fundadora del Museo de Artes Visuales y del Espacio del Táchira (Mavet). Estos quince años de existencia del museo son una prueba más que fehaciente de la constancia y tenacidad de esta incansable mujer que es Belkis Candiales Caballero. Egresada de la Escuela de Artes Plásticas de San Cristóbal como licenciada en arte, pedagogo en arte y magíster en ciencias museológicas (tesista), ha sido docente tanto a nivel medio como universitario. Gerencialmente fue directora de la Galería Ariete en la época del famoso Plan Cultural. Fue coordinadora cultural de Cantv en la región andina y presidenta de la Asociación Venezolana de Artistas Plásticos Seccional Táchira, cargo que ejerció ad honorem, y desde 1991, cuando fue fundado el Mavet, ha estado dedicada en cuerpo y alma a este proyecto, primero como presidenta-fundadora y ahora como directora. Como artista plástica su obra ha sido mostrada en cinco exposiciones colectivas y cinco individuales, una de las cuales fue en la Galería Scanici en Firenze, Italia.

Esta mujer jamás deja de tener proyectos: en la actualidad “estoy prestando servicios a la Fundación Museo de Artes Visuales y del Espacio como presidenta, directora, curadora y museóloga. También estoy haciendo trámites para la defensa de mi tesis en el postgrado de la Universidad Francisco de Miranda de Coro”. Se describe: “Hipersensible, preactiva, intuitiva, realizada y libre”, y no hay quien pueda dudar de que eso es así al verla sostener con firmeza y pasión las riendas de su vida; pues para ella la vida es corta y por ende hay que cuidarla.

Belkis Candiales CaballeroAsume que tiene a la musa inspiradora. Al hablar de la poesía dice que no cree que esté en crisis, de hecho piensa más bien que se transformó y adaptó a la tecnología. Y acota: “La mayoría de los intelectuales son una élite en cualquier sociedad”. Particularmente a ella para escribir la motiva la realidad y la desmotiva la mezquindad del ser humano. En sus ratos libres se dedica a crear ya que existen nuevos horizontes en la producción.

Esta maracayera, a quien le encanta bailar y le gusta toda la música menos el vallenato, define a su familia como hermosa, unida y de forjadores. Tiene una nieta a la que ha criado cual si fuese su hija menor, quien es su pasión, y hasta nos atreveríamos a decir que el centro de su vida. Su infancia la cataloga de experimental. El sufrimiento la formó fuerte para los avatares de la vida que venía; y de esta etapa guarda una grata anécdota: “Cuando niña mi madre daba clases y me llevaba, y yo desayunaba debajo del escritorio... (risas)”.

Al conversar de la espiritualidad y de Dios confiesa: “Me guío a través de mi conciencia. Y es místico”. De Dios piensa que no posee ni pies ni cabeza; que es luz y amor. Y a su vez del amor: “Amor... es la llama que incendia todas, todas las acciones buenas y bonitas de la vida”. Su temperamento puede verse también al comentar quiénes y por qué son sus pintores favoritos: “Hay varios... Picasso (por su erotismo), Armando Reverón (por lo profundo), Guayasamín (por su realismo social)...”.

En su vida no cambiaría nada de lo hecho y vivido aunque aún la lacera el dolor de la pérdida de su madre. Opina de vida, seres humanos y sentimientos: “Muy complicada por la diversidad de pasiones que los esclaviza”. Una sencilla y compleja mujer, como el agua, elemento que rige su signo zodiacal, que puede ser transparente y obscura. Suave rocío o caudal desbordado. Quien, de tener la oportunidad de hacer otra cosa, se ocuparía de pintar o escribir. Que le gusta el café con leche y la comida criolla, árabe, francesa e italiana. Que quiere volver a Italia y Maracay, y para quien el lugar de sus sueños son todos los rincones de su país.

Un personaje que representa a la típica mujer luchadora venezolana o como se dice en buen criollo: “Una mujer embraguetada”. Que se traza metas y las persigue hasta culminarlas. Una apasionada del vivir, hacer, crear y ser.