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Alfredo Aparicio

Alfredo Aparicio

El estado Táchira es, como ya he dicho en otras oportunidades, una cantera enorme de talento artístico en todas las ramas del arte. La variedad de géneros cultivados es tan amplia como la cantidad de cultores. En este complejo mundo de las artes un submundo muy particular es el de las artes escénicas, el del teatro; un lugar donde los seres se desdoblan para ser otro, para ser muchos; un ser que se refleja en todos y en el que todos se reflejan. Allí, en ese ambiente de máscaras, monólogos interiores, tramoya y vestuario brilla de manera refulgente Alfredo Aparicio. Su nombre sin duda es referencia en el teatro tachirense. Actor, director, productor, profesor, Alfredo indiscutiblemente ha consolidado al teatro en el Táchira con un aire de respeto y credibilidad, pues con su trabajo constante y muy bien administrado ha demostrado que el teatro puede ser una actividad seria, rentable y también comercial. En este sentido comenta de su trabajo en el Estudio 7: “Pues, mira, a largo plazo me encantaría consolidar el Estudio como institución cultural, porque tú sabes que nosotros somos una asociación civil pero somos muy independientes de recibir cualquier tipo de subsidio, ni nada de aquello, no lo tenemos. Lo tuve en algún tiempo como asociación civil pero ya hace como siete años que no y trabajamos sobre todo es con la empresa privada, con algún aporte que nos ayude, sobre todo con algún evento que vayamos a traer de Caracas a montar algo; me gustaría consolidar a largo plazo el Estudio como una institución cultural bien importante y que sea referencia —como de alguna manera ya lo es— en lo que es la parte occidental del país”.

Indagamos sobre las cosas que lo motivan o que lo desmotivan para crear y su respuesta fue por demás interesante: “Me motiva mucho la falta de apoyo de los entes gubernamentales hacia la cultura, me motiva tanto que para mí es un reto y por eso lo hago, porque me encanta como, como si ver con todas las cachetadas que le damos se despiertan pero no lo hacen... (risas). Entonces me motiva mucho. Yo digo: ¿será que yo soy como un rebelde sin causa?, pero es que de verdad me indigna tanto ver cómo hacen miles de complejos para el deporte y nunca hacen nada para el teatro desde... Desde que yo tengo... Estoy cumpliendo veintidós años a nivel artístico y yo veo que siempre está la promesa de un teatro que va a existir y que no ha llegado, yo siempre digo que es más fácil construir una pirámide en el centro de San Cristóbal que un teatro, porque yo no sé si me voy a morir y no veo el teatro. Entonces yo me imagino que falta mucho para allá. Ojalá se dé; eso me motiva mucho. ¿Qué me desmotiva?... Eh... Me desmotiva a veces la falta del apoyo del público a las actividades que nosotros hacemos. Eh... Tengo como un público ya fijo, ¿sí?, pero quiero captar otro público. Eso a veces me desmotiva un poco porque uno como que ve las mismas caras en los eventos, entonces quisiera que fuese la mayor cantidad de gente posible. Y lo hago porque, mira, yo trato de hacer una promoción y difusión del hecho artístico, no sé si lo has oído, pero yo me meto en todas las emisoras, en un día voy a diez, y a La Nación y a Los Andes y a todos lados, tratando de que la información llegue. Eso a veces me desmotiva un poco porque digo: caramba, ¿estaré arando en el mar?, ¿será que me voy para otra parte o sigo? Sí, eso a veces es como el ser o no ser”.

Para Alfredo es importante que los jóvenes adquieran un amplio conocimiento, entre otras cosas para que la cultura y el arte dejen de ser espacios elitescos: “Sí... Porque de repente la gente asocia la palabra cultura con aburrimiento, ¿sí?, entonces no está como la convocatoria para que nuevas personas vayan a todo aquello. Fíjate que yo me llevé ahorita a los alumnos a lo de Javier Vidal [la presentación que en el año 2008 Javier Vidal hiciera de su libro Todos eran de izquierda en una reconocida librería de la ciudad] y a todos les gustó mucho, que era algo muy sencillo, era como un conversatorio. Él iba era a hablar de cómo escribió su libro, nos hizo reír y nos pudo conmover, nos pudimos encontrar, volver a ver caras que teníamos tiempo que no veíamos. Y a mí me gusta que los jóvenes que están en el Estudio participen de todo aquello, desde lo que es muy fashion, ir a un programa de televisión, porque evidentemente ellos vienen para acá porque sienten que tienen la posibilidad de salir después en televisión, que es lo que los mata más que hacer una obra de teatro. Pero también me gusta esa formación integral, entonces cualquier charla, cualquier evento, yo los llevo para de alguna manera, si por lo menos no creo un actor, sí formar un buen espectador, para una obra de teatro o para... No sé, un congreso de literatura, cualquier cosa pero que por lo menos se despierte esa sensibilidad que está tan dormida en los jóvenes de ahora”.

Está completamente entregado al hecho teatral. Al preguntarle cómo hace, si hay alguna separación entre su vida personal y su trabajo nos dijo: “No... Qué interesante. Me gustaría hacerlo. Trato de hacerlo pero usualmente mi vida está completamente ligada a mi trabajo”, y tan es así que cuando le preguntamos cómo invierte su tiempo libre, nos ha respondido de la siguiente manera: “Leo obras de teatro, ¡qué cómico! Yo la verdad no sé hacer otra cosa que no sea relacionada con el teatro, con todo aquello. En mis ratos libres... dedicarme a ver televisión, así como una tarde, muy pocas veces lo hago, pero lo disfruto mucho, cuando lo hago lo disfruto mucho. Ver una buena película me encanta, más en casa que en cine. Y eso que el cine me vuelve loco, pero a veces yo me imagino es la cola, las cotufas, toda la película esa antes de la película, y eso es lo que me molesta, ¿sí?, por ejemplo en Caracas uno iba a La Previsora y era como otro público, otra cosa, hace años y entonces era como menos gente, entonces ahora acá hay que reservar por Internet como tres días antes, es una locura. Pero a mí de verdad me gusta mucho el cine, en mis ratos libres me gusta mucho leer o ver películas”. Y agrega: “Yo pienso que siempre tienen que haber horizontes y uno como artista siempre debe estar creciendo, aprendiendo. Me gustaría hacer un postgrado, empezar a averiguar todo aquello bien, me gustaría hacerlo afuera. Pero lo que te digo, primero me gustaría como consolidar más esto, ponle un año, dos años, que esté bien armado y pueda funcionar sin que esté Alfredo, aunque se llame Estudio 7 Alfredo Aparicio, que no sea necesario ni indispensable y pueda dejar gente que me está acompañando, se queden trabajando y yo irme a estudiar fuera por lo menos un año, seis meses, ¡qué sé yo!”.

Alfredo AparicioAlfredo es un hombre que lucha por ser feliz, por no permitirse que las tristezas o dolores que el hecho de vivir implican lo derrumben y borren la sonrisa de su boca. Por eso su filosofía de vida es: “Vivir al máximo y plenamente. Por eso estoy ronco..., jajajajaja, porque yo vivo de día y de noche”. Por eso para nada es de extrañar que ame la música y bailar: “¡Muchísimo! Jajajajajaja, bailo muchísimo, me encanta bailar, yo creo que es otra manera de disfrutar la vida. Yo soy muy noctámbulo y los fines de semana o me invento una fiesta aquí o me voy a algún lugar, pero usualmente tengo una fiesta aquí. Mira, me gusta mucho la música española. Me agrada la música de antes que decía algo. Sí, que había una letra que decía algo. Y me agrada mucho evidentemente la música clásica. Escucho mucho, me encanta Edith Piaf, me encanta la Callas, soy muy amplio, el vallenato es lo que menos soporto pero también lo escucho. Si tengo que escucharlo lo escucho, porque un día dije, uy, qué música tan terrible y un señor que era de Valledupar, creo, que es la cuna del vallenato, me dijo, mire, eso es una cultura en mi pueblo, y yo dije: Verdad, de pronto estoy desechando algo que... ¿ok?, entonces por eso empecé a escuchar Carlos Vives, para poder entender lo otro; no lo he entendido. Sí a Escalona, porque a mi papá le encantaba Escalona, mi papá sí escuchaba a Escalona y entonces he llegado hasta Carlos Vives, no he llegado más allá”. Acá aprovechamos para preguntarle por su familia, pues todo el que trata un poquito a Alfredo se encuentra con que su familia hace parte fundamental de su vida y del Estudio 7, a todos los encontramos cumpliendo una función, haciendo un trabajo, desde su sobrina la bella Viana, quien ha seguido los pasos del tío en las tablas y ha resultado una muy talentosa actriz, hasta Miguel —hermano de Alfredo— quien ha sido productor o coproductor de algunos eventos del Estudio 7. La familia es —aunque suene a cliché de escuela primaria— el pilar fundamental en la vida de Alfredo, y así nos lo dice: “¿Mi familia en qué sentido? ¿Cómo es cómo?... Somos muy unidos y usualmente trabajan conmigo en las actividades que yo hago. Me apoyan muchísimo en mi labor artística. Están metidos allí en la taquilla, en la parte de la producción artística, en la producción de medios, en cualquier cosa. Es muy unida, somos tres hermanos, uno es oficial de la marina, mi hermana trabaja con la Gobernación y yo, pues, que trabajo con la parte del teatro. Mi mamá siempre está conmigo, apoyándome en todas las actividades, mi papá lamentablemente partió hace siete años y era un artista, era pintor y de alguna manera me apoyó mucho en el trabajo que yo quería realizar, pues entendía ese tipo de inclinación que uno puede tener; fíjate que yo estudiaba derecho y él me dijo: ‘Estudias derecho pero fundas el grupo de la Católica, ¿por qué no defines qué quieres hacer?’, entonces yo le dije: Bueno, a mí me gustaría estudiar teatro pero en Caracas, imagínate, cómo hago, bueno, yo te apoyo, ¿entiendes? Entonces siento que tuve ese apoyo de mi papá, igual de mi mamá y de toda mi familia, y es una familia bien bonita. Es más, él dijo eso antes de partir, pues él tuvo oportunidad de despedirse de nosotros, dijo: ‘Qué maravilla porque creo que tenemos una familia muy bonita’, yo lo repito igual, una familia muy bonita y súper unida”. Luego le hicimos viajar en el tiempo y le pedimos que nos relatara cómo fue su infancia; al oírlo nos reímos mucho pues fue la típica infancia de un pichón de actor, una infancia que él describe así: “Muy divertida. Yo soy el hijo mayor y por lo tanto siempre fui como el consentido de mis abuelas, de mis abuelos y de todos, hasta de mis tíos. Fíjate que yo hago una reunión acá y esta es como la embajada de la familia: vienen todos. En mi infancia yo desde los nueve años bailaba con mi hermana y nos pagaban, yo cobraba, cobraba cinco bolívares por bailar como John Travolta y mi hermana como Olivia Newton-John, imagínate tú, yo tenía como ocho años por allá en el 79. Y entonces en mi infancia siempre hubo shows, teatro, música, pintura, todo aquello. Todos los tíos y los abuelos querían el día del padre, el día de la madre nosotros nos reuníamos, como somos tantos primos, como 35, 40 primos, nos reuníamos y hacíamos una actividad. De los cuales mi prima Marisol era la productora y yo era el director, yo tendría como diez, once años. Siempre, eso es una tradición, lo que yo hago acá los viernes en los Café Concerts, eso es normalísimo”. Evidentemente que fue una delicia de infancia, donde la familia muy inteligentemente apoyó los talentos e inclinaciones de este niño, no lo limitaron ni coartaron para que hoy pueda ser un creativo de las artes escénicas, uno de los valores indiscutibles del estado Táchira.

No logramos imaginarnos a Alfredo en otra cosa que no implique un libreto, unas luces, un escenario, él es sinónimo de teatro, por esa razón inquirimos justamente en eso: en qué otra cosa podría ser él si de pronto fuésemos atrás en el tiempo y él tuviera que decidirlo: “Uy... Otra cosa... No sé... Fíjate que en enero yo trabajé con comida, que yo no había trabajado en otra cosa que no sea teatro o televisión desde pequeñito... y aprendí a respetar. Pero decidí que definitivamente iba a trabajar con teatro. Porque era terrible trabajar hasta las dos de la mañana, a las tres de la mañana arreglar todas las cosas y a las siete pararse porque a las ocho de la mañana tendría que estar otra vez reponiendo todo porque se acaba la mercancía, y si compras más se te puede dañar, entonces es una tarea como constante. Que se gana muy bien pero que definitivamente no me permitió ser feliz. Entonces lo gerencié, después, a la semana, como algo teatral: nunca abrí en la mañana ni en la tarde, siempre en la noche, y empecé a hacer que todas las personas que trabajaban conmigo fuésemos con un vestuario igual, entonces empecé a gerenciarlo de otra manera y funcionó muy bien. La gente iba y comía porque le parecía tan distinto, como tan fashion, que todavía te decían: Ay, pero qué bien, porque provoca venir a comer aunque la comida sea mala por ver todo, jajajajajaja... Entonces definitivamente creo que no haría otra cosa porque ya probé con comida y ...Ventas si acaso, ventas”.

Actualmente Alfredo, además de todas sus actividades en el Estudio 7, está muy dedicado a la lectura, está leyendo bastante porque le interesa escribir, le gusta escribir. Ha escrito unas piezas de teatro pero como ejercicios muy sencillos, porque le parece que hacer dramaturgia es muy, muy difícil. Entonces para poder escribir tiene que leer mucho: “Por ahora estoy leyendo lo que caiga en mis manos para poder nutrirme y poder tener ese... ese léxico, ese poder dialogar, ese poder crear un diálogo. Porque el teatro no es solamente narración, de alguna manera tiene que haber acción, entonces ese dialogar me interesa mucho trabajarlo. Yo recibí talleres de José Gabriel Núñez y entonces estoy buscando todo ese material, en la parte de dramaturgia a ver qué puedo crear”.

Entre el sinnúmero de anécdotas que plagan la vida de este optimista hombre, nos contó una muy graciosa: “Um... Cuando... fui... ¡Eso fue cómico!... Yo siempre vi a Mildred Rivas aquí en el teatro de la UNET con Rafael Daboín, estaba muy chamo y veía obras, y cuando fui a hacer una audición en el Teatro Nacional en Caracas, llegué con una amiga, Daisy López, a hacer audición, y evidentemente había como ochenta y dos actores, y nosotros en jean y franela y todo el mundo con traje casi de época y licras y monos para hacer la parte de expresión corporal. Y lo cómico de todo es que yo vi a Mildred Rivas pero yo no sabía que era Mildred Rivas, se me parecía a la familia Rivas, yo conocía a los hermanos. Y yo le pregunto a ella: ‘¿Mira, tú no serás familia Rivas?’, y ella me dijo: Sí. Ah, tú conoces entonces a Mildred. Me dijo: Sí, claro. Pero ella no me dijo que era ella. Yo le dije: Ah, bueno, yo la conozco, yo conozco a los hermanos y a ella. Me dijo ella: Será a mis hermanos porque a mí no me conoces. A mí me pareció muy cómico. Bueno, te conozco, le dije... ¿Pero por qué? Pues... porque yo te he visto en obras de teatro, yo como por decir que conocía a la actriz y lo cómico es que ese día nos vimos así como con la distancia porque ella era la primera actriz de TNJ Caracas y yo era un chamo que quería llegar a hacer teatro en Caracas. Pero ese día seleccionaron a tres actores de planta y quedamos juntos. De todo ese montón de gente en el Teatro Nacional, entonces me parece muy cómico porque primero estaba la distancia pero después yo: Bueno, tú ahora conoces a Alfredo Aparicio”. Pero así como su vida está llena de anécdotas graciosísimas también ha tenido dolores y tristezas profundas: “Yo creo que son varios dolores. A mí se me ha ido mucha gente, yo creo que por eso yo disfruto al máximo a las personas, les digo te quiero y los valoro mucho y todo aquello porque a mí se me fueron mis abuelos muy seguido, casi a un año, al otro, ¿sí?, y después entre esos se fue Rafael Daboín, que era mi maestro en la parte de teatro y también se fue mi papá y después se me fue Tony Martínez que era el cantante, también era un gran amigo. Pero yo creo que la que aún no he podido superar es la de mi papá y la de mi abuela por parte de mi papá, esos son como el dolor más grande que he tenido, que ya lo entendí que debían partir, que están en un lugar maravilloso, pero que me hacen muchísima falta”.

Alfredo AparicioAlfredo es un hombre que no pasa desapercibido en ninguna parte, como todo actor que se precie es absolutamente extrovertido, llamativo, brillante y colorido. Siempre con la sonrisa en los labios y los ojos. Siempre con una frase llena de humor e ironía. También con comentarios ácidos, como su humor que a veces puede ser muy cáustico. Un hombre muy inteligente y sagaz. También un amigo noble y solidario. Un hombre que alberga dentro de sí a muchos. Se describe a sí mismo de la siguiente manera: “Como un loco... Jajajaja, eso dice mi sobrinita la pequeña: ‘Tío Alfre, tú eres loco’, jajajaja... Me describo a mí mismo como una persona muy sensible ante el dolor humano, ante las cosas que veo en la calle, ante la falta de respeto... O sea, me abruma la ciudad en muchos momentos porque ya no es la que yo conocí, fíjate que yo viví un tiempo en Caracas, me vine porque sentí que me ahogaba la ciudad y yo siento que San Cristóbal está convirtiéndose poco a poco en una pequeña Caracas, entre la cola, la gente que ya grita en la calle, las cornetas, todo aquello me abruma, por eso de alguna manera disfruto mucho estando en el Estudio porque estoy como en mi mundo, con la gente que de alguna manera quiera aprender o leer, o superarse y todo aquello; y por eso damos talleres porque de los talleres nosotros también aprendemos de la gente que va llegando con toda la energía positiva para poder realizarse como artista”. He allí por qué una de las características principales del lugar de sus sueños sea la tranquilidad: “El lugar de mis sueños... Sería como... Como una casa en la playa... Sí, que haya mucha paz, tranquilidad. Usualmente estoy rodeado de tanta gente, me encantaría tener un sitio de mucha paz y mucha tranquilidad. Y me encantaría dormir al lado del mar, es más, me duermo siempre que voy”.

Retomando los temas artísticos le preguntamos a Alfredo si le parecía que la poesía estuviera en crisis: “Como siempre, de las crisis surgen cosas maravillosas. Yo creo que siempre ha estado en crisis y siempre estará en crisis. Y por eso es maravillosa porque la palabra es mágica, vuela y tiene eco, entonces yo creo... Es más, si pierde ese poder de estar en crisis y nosotros terminamos siendo conformes pues no haríamos arte, no haríamos teatro o la gente que trabaja con arcilla o el pintor, yo me imagino que es como un confrontarse con uno mismo, con el ser humano, y evidentemente la poesía debe permanecer en esa crisis para poder contemplarse”. Así que le preguntamos si cree que existe o se fabrica la famosa musa inspiradora y nos dijo esto: “Yo creo que las dos. Eh... Un profesor, Carmelo Castro, que es escritor, él me decía que él tenía como tarea pararse todos los días a las cinco de la mañana a escribir, que él no esperaba que le llegara la musa, entonces yo creo que si uno se organiza debería tener un horario fijo, yo no puedo decir que todos los días pero sí por lo menos una vez a la semana sentarme con un horario fijo, en un espacio fijo a escribir”. Como un actor tiene que ser muy visual y fijarse en todo lo que lo rodea, porque del entorno es que saca los gestos, caminar, modismos, comportamientos, miradas, tonos, ademanes y demás cosas que conforman un personaje. Averiguamos sus gustos en lo referente a las artes plásticas: “¡Me encanta Reverón! Por allí tengo una pieza de Reverón de su período azul. Me gusta mucho porque era como el mago de la luz. Y cuando estuve en Bogotá yo no conocía bien el trabajo de Botero; y pude estar en unos museos y vi ciertas cosas que no había podido captar antes porque no los había visto como tal sino en litografías o en un libro, pero cuando vi todo aquello me encantó todo lo que él plantea con el volumen y la forma. Y dije: Caramba a veces uno juzga sin conocer a fondo algo. También podría decir que me encanta Botero, pero de verdad Reverón me causa algo, sí, me mueve algo”.

Pero como con estos textos lo que realmente buscamos es conocer a la persona que hace vida paralela con el artista, el creador, volvemos a las preguntas íntimas, indagamos sobre ese aspecto que en algunas personas puede ser muy complicado como es el lado espiritual, el misticismo que encierra, con su habitual sonrisa Alfredo lo describió de una manera muy sencilla y franca: “Um... ¿muy amplio podría ser? Muy dejando que lleguen situaciones... Experimentando cosas, no guiándome por una sola tendencia o corriente sino muy ecléctico. No sé... Experimentando cosas a ver qué pasa. No me considero así como hacia algún tipo de tendencia. No, no, muy amplio”. Luego preguntamos directamente qué piensa de Dios y respondió: “Que Dios es una energía, es uno con mil caras, con mil rostros, con mil religiones que hay, pero es uno mismo. Un ser supremo, evidentemente tiene que existir algo más allá que haya creado toda esa maravilla. Algún día poder... No sé... Contemplar un niño, contemplar una flor. Tiene que haber algo más allá. No puedo entender cómo hay gente que dice que Dios no existe, ¿quién creó todo?, tiene que haber una energía. Bueno por lo menos cada vez que salgo me encomiendo a Dios, siempre”.

Como ya lo hemos dicho en reiteradas oportunidades Alfredo es un optimista hombre que lucha intensamente por hacer lo que le gusta, por ser feliz y vivir en paz; en medio del maremágnum que constantemente lo rodea y que él disfruta plenamente, pero como buen geminiano la dualidad que lo habita lo hace anhelar la paz, la tranquilidad. Alfredo es un gran y querido amigo a quien admiramos y respetamos profundamente. Una hermosa persona a quien le deseamos pueda volver a sentir eso que nos comentó cuando le preguntamos a qué lugar le gustaría volver, y su repuesta se refirió más a un sentimiento que a un lugar específico del mundo: “Quisiera volver a una tarde de playa, un día que yo estaba con mi sobrina. Y eran las seis de la tarde y era un atardecer. Y estábamos jugando con... Era muy familiar. Y estábamos jugando y estaba cayendo la tarde, y yo dije: Creo que estoy disfrutando lo que se llama ser feliz. Fue una sensación que yo no he podido repetir nunca más en mi vida. No sé por qué, no lo sé explicar. Pero era como el correr, el reírme, el sol que iba cayendo, la tranquilidad de saber que estaba en paz conmigo mismo, en armonía. Me encantaría regresar a ese instante. De verdad no lo he podido lograr otro día”.