Cuaderno de Lhasa (extractos)

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X

Avalokitesvara se trasladó a vivir al segundo monte Potalaka, atraído por la belleza de las nubes del estío. El rey Songtsen Gampo, junto a sus dos esposas, lo recibió en el salón para la meditación. Corría el Año del Conejo de Hierro y acróbatas y músicos organizaron la bienvenida.

En retribución, Avalokitesvara mostró sus once rostros y abrió el abanico de oro de sus brazos y definitivamente se instaló en el recinto un brillo que multiplicaba los tiempos y también los anulaba.

(El aroma de la madera de sándalo fue presencia en el Nirvana y la verdad budista quiso ser transfiguración y ensayo, unión y separación, honor y victoria. Sobre las flores de loto merendaron las diferentes encarnaciones de Sakyamuni).

Luego, se escuchó el estruendo de rayos y centellas y detrás del Palacio Potala el rey dragón formó un estanque para su morada.