Cuaderno de Lhasa (extractos)

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XIII

La felicidad se tornó amarilla y colgó de pendones su extensión. El púrpura del ámbito fue parido por ella a la hora justa: el sol abarcaba el oeste con su luz y se declaraba supremo.

En los nichos el oro ha regresado a sus orígenes ocultos y los dragones lo saborean con el poder de sus lenguas. ¿Cuál dalai lama soñaría con un trono ubicado bajo los pies de Buda? La virtud se decora minuto a minuto y su símbolo mantiene los retratos que necesitan los creyentes para no decaer y permitir que la rueda alcance sus vidas.