La importancia de ser enanos
Recordemos que la importancia de ser enanos reside en que casi no se hacen notar. Sí, así es. Por supuesto, cuando chillan bajan su moral u orgullo y algunos de ellos comienzan a sisear para que se les tome en cuenta como el tema más importante del momento. Ellos se visten de la misma manera o, al menos, esa es la creencia universal. Lo que resulta cierto es que trabajan en todo tipo de oficios, pero prefieren, sobre todo, el mundo del circo y del espectáculo. La gente debería saber que un enano se quita la comida de la boca para dársela a otro de su especie. Durante los plenilunios ellos cubren sus cabezas con sombreros hechos a mano y cuando no los encuentran se contentan con gorras piqueteadas en los ángulos. De veras les gusta tomar cerveza directamente de los barriles y compiten entre ellos por lograr nuevas marcas de embriaguez. A veces, después de las tremendas borracheras, padecen de dolores de estómago y se los curan en casas especiales donde un enano longevo les prepara guisos de avena. Los enanos suelen ser buenos anfitriones y prefieren que sus huéspedes dependan de ellos para todo. De esta manera, los enanos se acercan íntimamente a las cosas.
Por nada del mundo, los enanos siguen normas tradicionales en lo que se refiere a tomar un baño. Hay objetos a los cuales los enanos les temen y se cuidan mucho de nombrarlos o topárselos. Como por ejemplo, espejos, cepillos, tijeras y relojes.
A veces los enanos se reúnen en sociedades, pero éstas no suelen durar mucho tiempo porque la tensión a la que están sometidas las hace explotar a la primera oportunidad. Aún se comenta que los enanos prefieren la etiqueta, aunque abundantes testimonios aseguran que desde el siglo pasado prescindieron de ella. En los teatros adonde asisten a mirar alguna representación prefieren, indefectiblemente, sentarse en la segunda fila.
Hubo enanos que quisieron reducir todavía más su estatura e hicieron grandes esfuerzos y gastos para lograrlo, mas nunca alcanzaron su cometido. En muchos casos el intento fue contraproducente y el arriesgado enano sólo obtuvo hinchazón del cráneo, con lo que creció, temporalmente, algunos decímetros.
En todo momento los enanos simulan ser tontos. De preferencia si están frente a una mujer joven y bella. Su corazón puede rebotar como un martillo que golpea un yunque y entonces la imagen de la moza queda prendida en su alma a modo de fetiche.
Los enanos observan el tiempo con enorme interés o al menos eso es lo que afirman quienes los han descubierto en tal menester. Los mismos enanos afirman que sólo se afeitan cuando hay días soleados. De esto se deduce que los enanos le temen al ocultamiento del astro rey.
Comprenden los enanos a la perfección la naturaleza humana, tal vez debido a que pueden escudriñarla desde abajo, de un nivel inferior. Los enanos saben adornar con gusto las ofensas que infligen y luego se golpean los muslos con ambas manos para atraer la buena suerte.
Un aspecto poco conocido de la vida de los enanos tiene que ver con lo que comen, cómo lo cocinan y el comportamiento en la mesa. Ellos preparan todo antes que llegue la oscuridad. Son ceremoniosos en extremo, pero bullangueros y devoran los alimentos sin límite y con una pasmante velocidad. Beben hasta copar los estrechos espacios que habitan, trayendo como consecuencia frecuentes enemistades. No obstante, sus vidas se desarrollan siguiendo una forma natural y ellos tienden a descender hasta estratos insospechados.
Cuando los enanos invitan a un banquete, mejor es no preguntar con qué tipo de traje debe uno presentarse. Ellos reciben desnudos a los comensales y por lo general sienten una intensa aversión hacia los invitados que se aparecen trajeados en exceso.
Al contrario de lo que se supone los enanos no son vegetarianos. A ellos les agrada sobremanera el pan relleno con carne de buey, los nabos con salchichas y los huevos de tortuga. Por las coles de todo tipo manifiestan una extraordinaria predilección. Se complacen en eructar y pedorrearse a placer después de su abundante ingesta. Algunos testigos aseguran que durante esas sesiones de ventosidades se han producido peleas por la autoría más destacada de las mismas.
Normalmente los enanos no llevan el pelo largo. Mas en los últimos años algunos han decidido dejárselo crecer hasta longitudes intolerables para que el resto de los mortales crean que ellos poseen poderes mágicos y que son capaces de convertir la basura en dólares y hacer que los idiotas logren posiciones de poder.