Diez estampas infantiles

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Ilustración: Li Boshi (Peking, 1924)

III

Los grillos machos chirriaban en las orillas del estanque. Del gancho de la luna colgaban sus requiebros.

Con sigilo reptaron los niños a la caza de los chirridos. Escudriñaron entre las hierbas y bajo las piedras. Fueron capturando ejemplares del grillo verde oscuro de la Gran Montaña, del verde como la lechuga ribereña y del muy apreciado de cinco colores.

Cada grillo fue introducido en su respectiva cajita de madera con tapa agujereada y finos dibujos en los rebordes. La fila de niños se encaminó a la explanada. ¿Quién no se vanagloriaba de haber atrapado al mejor ejemplar? ¡Ya lo demostraría en el combate!

Seleccionados los grillos mayores, de a dos, eran metidos en la caja especial para las peleas. Mientras se desarrollaba la lucha los niños aupaban a los contendores. Apostaban canicas, hondas y piedras extrañas. La algarabía atraía a muchos más niños.

Al final, el gran chirriador de cinco colores resultó invicto en todos los combates. Su dueño, el niño de sayo rojo, lo condujo a casa entre gritos de admiración. ¡Un buen trozo de zanahoria esperaba al campeón!