En medio del patio grita el benjamín: “¡Vengan aquí todos y formen una hilera! Jugaremos a ‘El águila atrapa a los pollitos’!”. Se apretujan los niños en cerrada fila como los polluelos bajo las alas de la gallina.
El benjamín es el viejo águila y planea con las alas extendidas y surca los aires en busca de presa. Un pollito se aleja de los otros y antes de que pueda ser prevenido es aprisionado por las garras del águila. Y así el siguiente y luego otro y otro. El águila está a punto de acabar con la bandada de polluelos.
Inesperadamente del cobertizo sale un gallo de poderosas espuelas y el águila emprende vuelo. Sólo permanece su sombra revoloteando sobre las grietas del patio.