Los tres niños van a la Colina del Arcoiris y deciden jugar a la “gallina ciega” metidos entre los matorrales. La venda se la coloca el de mayor edad. Los otros dos se mueven a su alrededor. Le halan la camisa y le llaman con falsa voz. Él intenta atraparlos, pero no lo logra. Ellos se burlan de él y le arrojan piedrecillas para desconcertarlo. Pasan los minutos y el niño vendado se desespera. Los otros se ocultan y no hacen ruido. El niño vendado se asusta. Intenta despojarse de la venda. Le advierten que si lo hace deberá pagar un castigo.
Transcurre casi una hora y el niño vendado no ha podido ponerle la mano a nadie. Las burlas se hacen más hirientes. Cuando está a punto de darse por vencido, avanza de improviso y captura a uno de sus compañeros. Le palpa el rostro tratando de identificarlo: “¡Cachorro de Tigre!” “¡Erraste, erraste..!”, le gritan los otros. Y la gallina ciega se queda tumbos, sola, sin atreverse a quitarse la venda.