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La fiesta de Nicanor

Nicanor Parra

Oye, se le acabó la cuerda
a Nicanor Parra, el Pope irreverente
de La Reina y Las Cruces
¿Ni un orgasmo más
de la antipoesía
en la noche diluviana
de la costa chilena?
Yo estoy fuera del cuadrilátero,
solo hago sombra con mi sombra
que ignora mis movimientos
cuando el sol atraviesa
toda su oscuridad
Aun así la palabra
confía en nosotros
para designar las cosas
embelesados por el sonido del mar
y el color de dos o tres rosas
No te distraigas, Nicanor,
ni estés lejos de las palabras,
el primer día de clases
permanece eterno en la memoria
Escribe sobre el mar azul
y desconfía de sus frías aguas,
lee en la memoria del viento
tus últimas palabras,
como en un principio el Verbo
No creas en las estrellas
si no iluminan la casa de la antipoesía
Ninguna distracción,
todos los relojes de arena
son un mero pasatiempo
para viejos y recién nacidos
El poema respira
por sus propias agallas
y aun por la herida
Es mejor en vida
llamar a las cosas
por su nombre
y dejar que el fondo del pozo
refleje nuestros rostros
No tentemos a los dioses
con más falsas profecías
Si no hay nada detrás del muro,
tu jardín lo conocieron mis manos
El poema no es la rosa,
sino las manos de la mujer
que la ha sembrado

Rolando Gabrielli, 2011

“Retrato de un Antipoeta”, filme de Víctor Jiménez sobre Nicanor ParraHace unos días pensaba, qué será de Nicanor Parra, y me puse a escribir un poema en mi libreta neoyorkina. Era un 24 de noviembre y después lo publiqué en mi blog, donde se han hecho varios homenajes al antipoeta en los seis años que tiene esta bitácora en funcionamiento. Y por fin, horas más tarde, a los españoles y el jurado internacional se les ocurrió otorgarle el Premio Cervantes, el mayor lauro de las letras iberoamericanas.

En mi opinión, se prestigia no solo el premio, la poesía, sino el idioma español, porque Parra es un renovador de la lengua y es el poeta vivo más importante del mundo hispanohablante, descubierto y reconocido tardíamente en España. Por años he dejado una huella, rastro, señal, sobre estas mismas apreciaciones, palabras, conceptos en el blog del diario El País / El Boomerang, en un monólogo hamleteano como le gusta al antipoeta. El manco de Lepanto debe estar aplaudiendo en este momento al antipoeta por este reconocimiento.

El estar sin computadora desde hace más de dos semanas, me impidió escribir esta nota con la debida antelación y mayor reflexión, tal vez, aunque Parra ya es un viejo conocido del mundo poético, sobre todo latinoamericano y anglosajón.

Este lauro pone en primera línea vista al mar no solo al autor de Poemas y Antipoemas, Versos de salón y Hojas de Parra, sino a la poesía y principalmente a la poesía chilena, que vuelve a ser atención internacional y se reconoce una nueva carta de su variado naipe poético, del cual Parra es uno de sus ases. La secuencia y ecuación poética del habla española es Darío-Neruda-Parra. Son los renovadores de la lengua, en el siglo XX.

Parra y su poesía están contra todo(s).

Nicanor Parra