En una máquina sin tiempo
quedó escrita la última antipoesía,
palabras fueron un día.
Hoy yace en una fría Caja de las Letras
del Instituto Manco de Lepanto.
Con esta Underwood, Nicanor Parra
escribía, escribía,
en el Chile fértil señalado
de la región antártica famosa
y ha dejado por voluntad propia
un poema no descifrado
por rey alguno.
¿Cincuenta años después
alguien creerá aún en la antipoesía?
Rolando Gabrielli
¿Aló?
Con Miguel de Cervantes...
El poeta busca en la guía
el número de su celular
y cavila como
si recordara la cárcel
del Manco de Lepanto...