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Renato RodríguezÍnsulas

I

Una isla podría ser un imposible, un hecho anclado en medio de la memoria, de la nostalgia o de un tiempo que regresa lentamente cargado de climas y mareas. No en vano, Renato Rodríguez invoca a George Bernard Shaw: “A fact needs not to happen to be true, it is enough to be possible”.

Las islas navegan dentro de quien conoce las marcas dejadas por tantas miradas, pero más en quien las ha habitado. De allí que Renato, tan “navegado” él por tantos mundos, vuelve a la Ínsula de Margarita desde la Patria del Hombre, Francia, para rehacer la posibilidad, mas no los hechos, de una isla que lo vio crecer y vivir.

Para “armar el juego” de la memoria, Renato Rodríguez escribió Ínsulas (Fundarte, 1997), una novela que se teje relatos en la que las islas son los ensueños de sus viajes. Desde una isla para el mundo, y desde la memoria hacia la isla. Salir del Caribe para tocar Europa, y desde el viejo continente fundar la Margarita de la memoria.

 

II

Este libro, retocado con las anécdotas y referencias cultas de su gran aventura, lo hace merecedor de un especial tratamiento. Renato es un narrador “isla” desde Al sur del Equanil hasta La noche escuece, sin dejar de mencionar su noveleta Quanos, que Monte Ávila publicó en 1997.

Esta aventura de Ínsulas es el niño que recoge la presencia de historias en un medio de asombro. Margarita, para referirnos al primer texto, “Pasar la mar”, es aquel paraíso perdido, luego de muchos años al darse el regreso. Una isla distante de tierra firme, espacio desconocido por quien luego se hizo dromómano y escanciador de paisajes.

 

III

Toda la isla tiene una personalidad particular. Mirada por todos los lados escupe mares y agiganta su nombre. Por esa razón, para el narrador margariteño el élan vital de Nueva Esparta está en Cubagua, en ese terrón deshabitado lleno de fantasmas, pero también en el espíritu que Enrique Bernardo Núñez sembró en los lectores venezolanos.

Escrito donde la cotidianidad, el tiempo y la memoria lucen fortalecidos gracias a la manera de decir, de manejar las situaciones en que personajes y el paisaje interior crecen y fortifican las imágenes perdidas.

Renato Rodríguez es un viaje, muchas imágenes destejiendo el universo de su imaginación. Pero el imaginario de nuestro narrador se multiplica en la medida en que sus lecturas forman parte de sus libros.

Después de un largo silencio, nos encontramos con un escritor cuya madurez no nos sorprende, pero sí nos llena del vigor de su vocación.

Con Ínsulas, Renato Rodríguez nos revela ese anhelado regreso a los lugares donde la inocencia es la mirada de un universo que una vez estuvo aislado, isla absoluta, soledad entre aguas y mareas, gaviotas y sueños a través de la ventana de una escuela.