
Después de haber sido millonario y haber vivido la vida de un monarca, después de haber hecho temblar el corazón de las mujeres que amó, después de haber paseado por el mundo su alma que era un violín, después de tanto amor, de tanto fuego, de tanto sol, de tanta melodía, de tanta gloria y laurel, llegaba esta vez destrozado. Regresaba, esta vez viejo, pobre, sucio, tísico y solo...
27 de julio de 2011