Había escuchado hablar de Mi Sumo en cada ocasión que visitaba el Distrito de Arte 798. Por ser un individuo sumamente esquivo y huraño, resultaba difícil ubicarlo y entablar alguna conversación con él. Una tarde de sofocante calor veraniego caminaba con una amiga por una de las calles menos concurridas del distrito de arte. De pronto, mi amiga me señaló a un personaje desaliñado, vestido con ropa deportiva azul oscuro, pero muy sucia, quien estaba sentado en un banco de concreto y se enjugaba el sudor con un mugriento paño que en tiempos olvidados había sido blanco. Era Mi Sumo. Estaba cansado y no pretendió huir. Más bien me sonrió cuando me le acerqué. Mi amiga nos presentó y de inmediato le propuse una entrevista, la cual aceptó muy complacido, como si la estuviese esperando desde siempre.
El óleo de Munch no podría ser una puerta de entrada más acertada para esta profunda y concentrada novela sobre la niña/adolescente Paula y sus demonios. Y aunque sin desmerecer la magnífica edición de F&G Editores de Guatemala, lamentamos que al recortar la imagen para la portada, enfocando la figura de la niña, se haya perdido uno de los elementos más importantes de la obra original de Munch: la enorme sombra negra que proyecta la adolescente. Esta casi grotesca sombra negra que crece y adquiere dimensiones propias, es símbolo quizás de las tinieblas en las que se debate un alma atormentada, que tanto en la obra de Munch como en la novela de Núñez Handal adquiere el carácter de protagonista.
Escribir no es una tarea fácil si se pretende hacer bien, y, según se afirma, Vladimir Nabokov era un novelista muy puntilloso y concienzudo, por lo tanto, coger su obra inacabada, que para más inri está repartida en un montón de fichas en plan puzzle, y pretender darle el acabado final sin saber exactamente cuál era la idea unitaria de su autor, me parece una herejía, un crimen de lesa literatura. Primero no se respeta su última voluntad y después, más o menos encubiertamente se pretende hacer negocio a costa de su nombre, aunque en este caso se trate de su propio hijo. ¿Es que ya no dejan beneficios todas las novelas, y otros textos, que escribiera Vladimir Nabokov?
Saqué raudo, como quien desenfunda primero, la billetera y de ella, ¡oh bendición de esta plástica modernidad!, la tarjeta dorada que Emma me había dado como contraparte generosa de mis alicaídos ahorros. La puse displicente sobre el mostrador justo en el momento en que llegaba “el cajero móvil”, que no era él sino ella, una dulce chilenita con sonrisa de bienvenida que alivió por un instante mi mal rato antes de soltar el “firme acá, señor” y ofrecerme un recibo por no sé qué exorbitante cifra en cientos de miles de pesos que se me atragantó en el alma (si me permiten la figura).
El V Congreso Internacional de la Lengua Española se realizará en Valparaíso, Chile, del 2 al 6 de marzo del 2010, bajo el lema: América en la lengua española. Zacatecas (México, 1997), Valladolid (España, 2001), Rosario (Argentina, 2004) y Cartagena de Indias (Colombia, 2007) y ahora el puerto chileno en el Pacífico austral. Coincide la celebración con el Bicentenario de la Independencia de las repúblicas latinoamericanas. El escritor peruano, nacionalizado español, Mario Vargas Llosa, será uno de los invitados al congreso.
A esta pregunta, un estudiante de segundo ciclo básico en Chile podría responder con certeza mencionando tres o cuatro autores, algunos podrán llegar a cinco o seis y en casos muy excepcionales superar por un par de unidades la decena. Los estudiantes de 6º Básico (A y B) del Colegio Alexander Fleming, tanto los de este año, como los de 2007 (que ya están en 7º), pueden llegar a la insospechada cifra de entre veinte y treinta como promedio, algunos llegan a cuarenta y las excepciones estimulantes pueden empinar la cifra sobre los cincuenta. ¿Por qué?
Acomodamos a Roberto y todo el mundo estuvo de acuerdo en que se veía más vivo que nunca. Quise retirarme pero la viuda no me lo permitió. Le cantó un bolero al finado a través de una de las ventanitas y luego me hizo pasar al comedor para un suculento almuerzo, que despaché sudando como un caballo, entre un trapecista vestido de verde y una mujer barbuda. Frente a nosotros, una contorsionista bizca, de orejas puntiagudas y cabello erizado, devoraba una rana en salsa de almendras, con una generosa guarnición de papas a la francesa y ensalada mixta, y bebía a grandes sorbos, dejando derramar hasta sus pechos un líquido espeso y rojo, vino de Transilvania o sangre de murciélago. El domador, de espesos bigotes, y un malabarista tartamudo se limpiaron la boca con la pelusera del antebrazo y se retiraron entre eructos y gruñidos.
Este de Harry Almela, que es recopilación de amores, males y bondades, pieles, almas, despechos y olvidos, pasa por un registro de la poesía que en Venezuela se ha hecho y se hace donde salta a la vista el amor o el picor. O eso que se hace llamar así, para no contradecir a los ateos, a los enemigos de Petrarca, a los resentidos de Quevedo, a los muy insensatos del Ars amandi de Ovidio: ese remedia amoris, ese tanto panphilus de amore, que es añadir mucho al latinazo y al vulgar castellano que nos llena de carnales deseos. Que nos sea leve con La Celestina y su tragedia. El libro pertenece a la colección de Leonardo Padrón Llámalo amor, si quieres, editado por Aguilar en este país revuelto por tanto amor no correspondido.
José Carlos De Nóbrega se ha curtido con el thriller del bar y de la calle, busca las mariposas amarillas que trae la realidad en el concierto chinesco de la noche, viene de muchas lecturas, de tutearse con la palabra escrita en la música y en los libros. Con un humor desclasado va pinchando la piel sensible de la Valencia, de san Desiderio, va desordenando con humor el boato de una ciudad goda y retraída, casi hasta el autismo, en el sonoro timbre de los apellidos.