Portada

4

Mi espalda
                              -dice-
busca la tuya para aliviarse
de tanto peso de hombres y de bestias.
La mía

                    -digo-
sólo por la tuya renace
de sus mares vacíos, de sus molinos inmóviles;
polvo de árbol hecho polvo por un rayo:
por ella gano cierta respuesta,
cierta remota señal hacia la Piedra y el Arca.