El deseo y los días
¿Quién es? ¿Quién soy?
¿Podrá la saciedad,
espada entre los cuerpos, contestarme?
La saciedad no;
y así las preguntas me arrastran,
mientras ella se peina frente al espejo
y me habla de señales altas, maravillas, luceros,*
hacia aquello que en su obstinación en reencender el aire
tal vez guarde la respuesta.
* Pedro Salinas, La voz a ti debida.