Grajo frente al espejo

Mirándose en el espejo un grajo
a nadie veía,
tal era su pluma.

Con estas cavilaciones
buscaba en la telaraña
a quien siempre estuvo a salvo.
Los demás sólo sintieron
el golpe del ala oscura.

Detrás de nuestros actos, nadie.
¿Y si nos hiciéramos presentes
en versos cacofónicos al estilo
de la corneja en la rama?
Amplificaríamos nuestra presencia
con la bocina a dos manos,
el mundo es chirrido de gozne
entre beatitud e infierno.

Nunca el cuerno de caza
avisó a la jauría
la presencia de la raposa
ni el grajo frente al espejo
supo que estaba ante la noche.

Tal era su pluma, secreto y llave.
(El grajo entró al espejo).
Escribí: grieta,
corona de ajos, diente,
luna también.

Cuando el huevo del hueso
que guarda mi tumba eclosione,
el grajo de los cuentos graznará.