
9. el artista y la muerte
I
los desaparecieron pieza por pieza
cortaron sus cabezas
& las empaquetaron en bolsas de plástico
para no derramar una gota de sangre
la sangre la amontonaron en baldes
de allí saldrían los colores
como si hubieran sido una pieza de mecanismo
tomaron sus cuerpos
& procedieron a cortar los delicados miembros
a veces se detenían absortos en el color pálido del estómago
en la sutileza de las manos
en las pecas que se mantenían duras
en zonas que debían haber sido completamente blancas
como harina de pan amasado
luego procedían a deformarlas
a ampliar un lunar
a cortar el índice
a sacar el cuero cabelludo
a rajar con un escalpelo el párpado
para detener la mirada en el horror
segundos u horas permanecían absortos
en el recorrido del ojo tratando de verse a sí mismos
en la hora de la muerte
a veces llevados por el frenesí
& machacaban interrumpidamente las nalgas & el pecho
hasta que se iban poniendo moradas & cambiaban de color
como si fuera el ocaso del día
envuelto en una aurora roja
ese era todo el sol que amaban
que trataban de atrapar
o simplemente
azotaban las hachas en la carne como si hubiera trabajo en el matadero
separaban los intestinos del estómago
o el corazón aún palpitante
de allí saldría la textura el sediento sol
la mezcla de piel sangre seca carne
de allí obtendrían la textura de su obra
luego se distanciaban unos metros
& desde la oscuridad
miraban los cuerpos descuajaringados
como se mira una pintura de francis bacon
espectadores de sí mismos
estos fueron los territorios de su arte
practicaban allí en los fósiles de la sangre su firma
allí entraron en la desdentada
& sintieron el frenesí
& el secreto del arte
de allí sacaron la piel tierna
sobre la que pintarían su obra
luego penetraron los documentos
con la paciencia del ayudante leguleyo
& borraron toda evidencia de su existencia
quemaron sus registros
se llevaron sus fotografías
desaparecieron sus certificados de nacimiento
esta gente nunca existió
es la creación de mentes enfermizas
aquí nunca pasó nada
muchos reptaron para crecer a su lado
entre ellos el presidente de la corte suprema
quien culo en mano
se persignó ante ellos &
dictó la ley de la indiferencia & la mentira
para poseer el semen de sus amos
otros simplemente temían al arte
escondidos tras las puertas temblaban
& ante el paisaje siniestro del orden
guardaban el silencio diario
II
& las madres tuvieron que probar su existencia
& las madres solas tuvieron que probar su existencia
& las madres con toda la soledad de su dolor tuvieron
& volver al vientre para parirlos de nuevo
ahora con un dolor terrible
& el amor rabioso de la certeza
necesitaron buscar fotografías
recopilar sus experiencias
recontar sus memorias
encontrar documentos de su pasaje por esta tierra sin fondo
demostrar cómo los parieron
mostrar las marcas de esos nacimientos
abrir sus pechos desvelar las manos
buscar en su carne los vestigios de la otra carne
presentar el calor de sus regazos
excavar todo el amor recibido &
en carretillas o en las puras manos
desenterrar archivo por archivo
los trabajos de la memoria
& contar las historias desde su nacimiento
de sus juegos de sus aprendizajes
de sus errores de sus dolores
de su amores de sus sueños
de los trabajos de la muerte
tuvieron que ir hasta el fondo más fondo en la vida de sus muertos
hasta la omnisciencia robada
para conocer la humanidad de los suyos hasta en la muerte
& el día nefasto & terriblemente en el que desaparecieron
reconstruir pieza por pieza el cuerpo destrozado
confrontar el miedo de la calle
levantar las fotos de esos rostros inexistentes
con la insistencia del amor
& la persistencia de la vida
hasta que volvieron a formar parte del paisaje
hasta que fundaron sus espacios en las plazas
& esos rostros retornaron a las calles amadas
poblaron novedosos los recorridos de la memoria
& anduvieron los bares & las conversaciones nuevamente
hasta que el miedo se desprendió como una piel vieja
como una piel desgastada
& como una piel que nace
al descubierto quedó la memoria palpitante de las cosas
en el territorio de los recorridos
allí se abrieron los ojos otra vez
se despegaron las lagañas
& las imágenes de los desaparecidos
volvieron a vivir en la amada ciudad
ahora desconocida
III
mientras tanto los artistas
cambiaban de rubro
abrían otro negocio
metían sus manos en el arte del gobierno
expertos culebrones cubriendo los vacíos de la materialidad
& nosotros aplaudíamos a rabiar
la escena del desmembramiento
¡no miento!
|