
31. la iluminación
(parafernalia necesaria para la lectura: córtese el pelo al rape antes de ponerse un manto blanco que cubra sus pudibundeces & léase sólo en estado de ayuno)
descendió como un dios insano
por las escaleras que lo traían del espíritu
& abriendo su cuerpo enseñó la ley mística de nuestro desvelo
así dijo primero se castiga el cuerpo
se lo descuartiza para eliminar en él cualquier síntoma de falsa unión
se lo separa para dominarlo
para que el mundo lo libere
hasta que entre los trozos desunidos nada se comunique
la total separación es el ánimo de mi iglesia
para que nada interfiera con mi visión
luego se martirizan los trozos descuarajingados
se golpea a los miembros de la familia
se enciende el fuego hermoso de la separación
se escupe el árbol en que jugamos una vez
se mea la boca del ser amado
se golpea el rostro del que nos llama
& cuando la cizaña reina indiscutida
entonces se desciende otro peldaño
lentamente como levitando
para comenzar a penetrar en el terreno del dios de los infiernos
en la tierra roja de los cadáveres amados
se entra en la vigilada ciudad
se entra violentamente en la vida joven & virginal
se entra como se entró en tenochtitlán
se entra como entran los milicos en las casas de los pobres
sin desparpajo
con el fin de terrorizar & romper las paredes que los protegen de la intemperie
allí circulamos hacia la luz titilante del miedo
se entra en el ojo
se entra en la luna
se entra en el frío
se entra en el corazón
se entra en el cuerpo
con el pene con la daga
con la mirada con la palabra
con las direcciones de los que piensan inscritas en la frente
por el maestro del matadero
que en uniforme se arma
& el ojo la luna el frío & el corazón
son puestos en los labios azules de la imagen del dios
luego se desciende nuevamente
ahora hacia el vacío de la tortura
allí todo es rearticulado de acuerdo al discurso del mastín
se desea su golpe & su destreza & su violencia
su loca rabia todo lo cubre
como la baba que de su jeta cae
como la capa neblinosa de un cementerio
entonces se invoca el deseo de la muerte
en el hueco del terror se nombra el deseo del milico
de ser penetrado por su amo hasta desaparecer en su excremento
se nombra el deseo del que trabaja con los cuerpos
se nombra el semen de los muertos
se nombra la ciencia de la fuerza
& se lame el culo del perro
& se corta su yugular
& se bebe esa sangre
& el iniciado se fortalece
& el iniciado cruza el himen
la tela matrimonial
& se desliza sigiloso hacia el terreno del esposo
que se lo pone mientras le rasga el orto en el silencio de su grito
& se nombra la palabra cobarde que penetra como un cuchillo caliente
por la vena del oído & del miedo
por la vena del pensamiento vacío
por la vena de la absorción & el pavor
allí se está en el deseo nupcial de la divinidad
se entra en su teatro
allí el iniciado se rinde a la estrategia de las sombras
finalmente se desciende a la roja
& hundes allí —tú hipócrita lector/a— tu cabeza en la sangre divina
que escapa a esos cuerpos inermes
en la luz de esos pechos abiertos como una rosa
hermosos pero fríos
& allí ves lo que siempre has deseado
te rindes para siempre en las manos del monstruo que desató el odio
callado en el conformismo de tu boca sellada
que desea gritar ¡mátame monstruo! ¡mátame!
¡estos son tus infiernos!
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