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más de la Naturaleza Después de que se desencadenara el cambio de la nada al ser, lo experimentable y lo observable devienen en mudables, la Creación continúa multiplicando en silencio astral su inventario según sus particulares modales; ¿y qué papel desempeña la materia?, el viejo juego de formas en una accidentalidad sin cauce ni freno que deploró la confusión del caos y decidió serenar su rostro: los meandros donde acabaremos reconociéndonos expresan en el complejo itinerario su doble ejercicio de descenso y retorno, de impulso y obstáculo. Diderot vuelve sobre la combinatoria de los atomistas, ¿el número de tiros no compensa la quimera de ciertos aciertos aleatorios?, los inquilinos de Chartres creen viable explicar la Naturaleza con la Naturaleza, Reimarus rechaza el fervor de la tradición piadosa, ¿el abandono de la investigación teológica no coincide con dirigir los ojos a la Naturaleza?, Voltaire, con "removed arena durante una eternidad, nunca habrá más que arena", vaga por parecidos barrancos del alma, ¿quién logró convertir granos en dados trucados que favorecieran engranajes pensantes? Autónoma, porque se adjudica reglas, autárquica, porque se basta sola, ¿sus principios inmanentes no definen lo que ocurre en sus fueros?, Descartes afirma que "los secretos de la naturaleza están ocultos y aunque ella actúa siempre, no siempre descubre sus efectos: el tiempo los destaca de época en época, si bien ella sea la misma", ¿pasar de que "el mundo es una obra" a que "el mundo no es una obra" no apremia a mirar la otra cara de Jano?, agradezcamos a Lehmann el que las montañas sumen años y gocen ahora de edad. Ya que la órbita de los posibles abarca mucho más que la órbita de lo real, la existencia constituye una posibilidad realizada; en ausencia de códigos de perfección o de imperfección o de fin ¿qué regalaría la generatriz incondicionada al globo terráqueo?, esplendor, armonía y un orden que implica y facilita la elección; ¿y qué sucedería en caso de que los factibles sucedieran?, que no cabría opción, sino necesidad intrínseca. Leibniz asevera que "todo está lleno de vida", ¿propenderá a producir de manera indeliberada inteligencia y libertad?, y cómo enfocar su plenitud e invarianzas, ¿seguiríamos a Schopenhauer en que "hay algo femenino en la naturaleza; sólo da cuando ha recibido"?, ¿husmearíamos en los reprimidos deseos carnales del mineral?, quizá lo encajaríamos mejor con la apuesta de Lévi-Strauss, "el día en que se consiga entender la vida como una función de la materia inerte, será para descubrir que esta última posee propiedades bien distintas de aquellas que se le imputaban anteriormente", ¿no diríamos que profetizó un lugar de fecundidad y ruina, indiferente a mansas o fieras vanidades? A despecho de que Hegel no perciba en la Naturaleza más que una manifestación defectuosa y provisional de la razón, con tales dosis de racionalidad Schelling evalúa su valor, ¿reducirla a una objetividad no pone en evidencia la originalidad del espectador?, contribuye a establecer el concepto de la fuente analógica de Novalis que permite captar el Universo, la persona, ¿y dónde situar el epicentro de semejante fenómeno?, la polarización básica de Bouillé despeja equívocos: "en cualquier punto en que coloques todos los seres del mundo, tienes que colocar en el punto opuesto al hombre para que sea el espejo de todo". ¿Qué arrogante declararía inútil el comportamiento de la Naturaleza cuya utilidad no alcanza?, el que no aprecie nuestras argumentaciones probables ni se preocupe de que no reparemos en sus recónditas motivaciones no alivia las molestias que acarrean pecados así, ¿imaginamos que Dios trabaja exclusivamente en aras del disfrute humano?, en los indivisos manantiales, cada riachuelo sabe hacia qué vertiente corre. A pesar de que comprendamos en el sentido de "estar junto" y no tanto de "conocer", por lo que respecta a la Naturaleza ¿entraría el conocimiento en su composición?, ¿por dominar y usar en exceso no terminaremos incrustados en lo que interrogamos?, Telesio apunta que en cuanto participamos de la Naturaleza tratamos con la Naturaleza, y Fichte que acatamos sus tendencias, ¿un "Dios ocasionado" inmerso en el "Dios contraído" de Nicolás da Cusa? Una norma no escrita: en absoluto ninguna cosmología violará las leyes que protegen el correcto proceder de su empresa; ¿tamaña impotencia no limita?, trataríamos con una filosofía ni reflexiva ni discursiva, ¿respetaríamos una aclaración cartesiana que la rebajara a "una cosa muerta, un cadáver"? De Schelling leímos "la materia es espíritu en sueño", de Hemsterhuis "espíritu cristalizado", de Fichte "teatro de la acción moral"; Schubert anuda Naturaleza con espíritu tangible y espíritu con Naturaleza intangible, ¿qué más faltaría en pos de su unión?, que Schleiermacher proponga la racionalización de la Naturaleza y la naturalización de la razón, ¿concluiremos por hermanar los axiomas físicos con la traducción de los preceptos éticos?, noble ideal del arte. De la larga fuga planetaria escapan efluvios que huelen a conciencia, ¿acaso la evolución no avanza por el camino que la incrementa?; ¿espontáneamente aspiramos a lo trascendente?, ¿apoyados en un elemento que cuenta en la Naturaleza, pero que no le pertenece, con una merced que figura más allá de mercedes presentes?: una única causa justifica la simplicidad y el ahorro de medios de la fuerza que eleva rítmica y constantemente el sistema a su máxima cota. Más cerca de esa hija de Dios, Oetinger advierte una "gran academia" en la que lo más humilde refrendaba las "invisibilidades" de Dios, Goethe habla del hábito palpitante de la divinidad, Hamann de la incesante revelación de Dios, Schlegel de la revelación que Dios hace de Él y, más lejos, Schiller anda con su "Dios dividido hasta el infinito", Bruno con su religión de la Naturaleza: el naturalismo. Convenimos con Berkeley en que las leyes naturales interpretan el lenguaje de Dios, sacan a la luz sus atributos y nos guían a la felicidad; ¡uf!, por poco no caemos en el abismo de Spinoza que considera los decretos divinos leyes naturales y la recíproca, ¡qué fastidioso antojo identificar Naturaleza con Dios! |