más de la Ciencia

—¿Qué busca la ciencia?

—Simplificar y prever.

—¿Sus conceptos más rigurosos coinciden con los menos intuitivos?

—El estudio perdería de manera irremediable su norte en círculos viciosos por las abstracciones y reducciones arbitrarias a que forzarían los experimentos. Prefiramos una vocación de claridad con la que conseguir fines con medios.

—¿Su método efectivo?

— El precepto de lo útil: el que incluya la posibilidad del error y esté organizado con miras al propio juicio y corrección, en nada rebaja la genialidad.

—¿Mediría exclusivamente la vigencia de una afirmación con el rasero de la eficacia?

—Simboliza el mejor acierto en los sucesivos estadios de la investigación —avanza por incitar a la duda, ninguna proposición suya goza de absoluta seguridad.

—¿Qué misión desempeña la crítica?

—Establecer fronteras.

Resulta evidente que la división del trabajo distanció ciencia de filosofía y borró de la historia su concordancia esencial. Situemos el campo de los científicos en lo verdadero, en lo que no puede ocurrir distinto de como ocurre lo necesario y eterno, en la arquitectura; ¿y el de los filósofos?, en lo probable, en lo que opinan aceptable los cerebros más grandes, en la fontanería. Mientras que a los científicos les incumbe recurrir a las conjeturas de los dialécticos ante teorías competidoras con consideraciones que pertenecen más a la psicología que a la lógica, por comprender la realidad global, conviene que los filósofos breguen por detrás del umbral que aconsejan los científicos sin dejar de anotar los referentes. Aunque los fundamentos de la ciencia difieran de los de la filosofía, ¿por qué no florece una filosofía de los científicos?, ¿no asoma por el cenit de la conciencia una ciencia de los filósofos? No, no olvidemos que la filosofía consta como actividad y no como ciencia, que la ciencia requiere hipótesis que somete a comprobación y que la filosofía demanda doctrinas; respecto a la ciencia, ¿la filosofía no destaca por auscultar los pálpitos en las cosas y por encarnar una actitud espiritualista?

A pesar de que Ardigó hablara de una ciencia total que tuviera por objeto aquello que figura más allá de cada una y la llamara peratología , ¿qué rama del saber señalaría los interrogantes que atormentan por irresolutos?, la generalista filosofía, ¿el particularismo de la ciencia no choca con dogmatismos que tienden al materialismo? Una acrobacia libre y dos con red: la de los asertos filosóficos y las de los asertos científicos —secundarios y principales—, ¿no acabamos de acatar que las piruetas filosóficas cubren los mayores saltos científicos?, ¿y si la filosofía cayera rompiendo cuerdas?, la ciencia quedaría a merced del capricho y procedería al azar. Infiramos con Cattaneo que "la filosofía será el nexo común a todas las ciencias... la lente que concentrando los rayos esparcidos ilumina a un tiempo al hombre y al universo", pero ¿acaso la ciencias individuales no suministran los elementos imprescindibles para que la filosofía salve los pantanos del entendimiento?, ¡qué perspectiva la del conocimiento completamente unificado tirando del conocimiento parcialmente unificado! Un desacuerdo cardinal: lo que la ciencia lleva a cabo de forma fragmentaria y provisional, la filosofía lo intenta de golpe y por entero, ¿los irracionales de la ciencia no provocarían el suicidio de la filosofía?

Aun cuando la fe parece seguir a la ciencia, Ockham ratifica la heterogeneidad radical entre ciencia y fe: a la ciencia corresponde tratar con lo asequible, ¿no extiende y extiende el dominio de los fenómenos hasta tocar su fin apenas alcanza sus confines?, ¿no apostamos por una conclusión después de que olvidamos su demostración?, a la religión corresponde tratar con lo inasequible, ¿no advierte sobre el sumo orden de la causa última ya en los primeros pasos de caulquier espíritu independiente? Desde el punto de vista de la religión ¿los contenidos no valen por la vida interior que expresan y animan?, los sentimientos que sugieren invitan a consultar las reflexiones del corazón, ¿a qué viene reclamar análisis que ni caben ni cabrán jamás?, la ciencia dice y debería decir que otros tribunales debatan y otras leyes recojan esas cuestiones, ¿no continuaríamos alabando el traje blanco de la luz porque Newton revelara que en la peculiaridad del haz intervienen los colores del arco iris?

¿La ciencia, fuente de moralidad?, en cuanto inspira amor desinteresado por la autenticidad y en cuanto acostumbra a los humanos a luchar por la humanidad; ¿entra en significaciones éticas?, no, no juzga que esté o que estuviera bien que el bien y el mal existiesen, atestigua como certeza original e impenetrable que existen; ¿y extraña que en Ampère la religión ganara igual grado de convicción que la ciencia?, ¿extraña el encuentro con la exigencia de lo oculto y el retorno hacia lo más íntimo de uno mismo?; ¿dónde colocar el límite donde liman diferencias lo condicionado y lo incondicionado?, en la espontaneidad del misterio, ¡dichoso problema que supone y usurpa sus datos, que los invade, doblega y supera!; no, decididamente no compartimos la insana complacencia de Rusell en mostrar los conflictos a la vez que rastreaba pistas falsas por jugar al juego de falsear creencias. Expongámoslo al desnudo: la conciliación sólo precisa de una preparación que diluya el espejismo de las recorridos tomados por irrecorribles, ¿lo que en la ciencia representa un enigma insondable, no lo solventa la religión con una interpretación?