más del Saber

—Aunque un remoto sabio oriental escribiera de una etapa de activa quietud que permitiera a su poseedor conectar con el Cosmos, hablar de sabiduría ¿no implica hablar de una explosión epifánica en los celajes descifrables del espíritu que acoge lo más elevado y universal?

—Recuerda esplendores de mañanas durante los primeros fulgores del astro y la última frontera que podemos ganar en el largo trayecto: enlaza con un grado de ciencia e inteligencia capaz de deducir conclusiones de principios y de juzgar su autenticidad.

—Claramente, emociona que, por un sentido honesto de lo ideal, el fervor por la verdad agite dudas en las calmosas aguas de una relatividad, ¿quién no intentaría penetrar en los impenetrables de semejante hija de la razón?

—¡Cuidado con la aseveración de Locke de que "los que no puedan saber tienen que creer"!, ¿no condenaríamos a los insapientes al humillante servicio de los sapientes?; quizá el quid radique en existir con cordura más que en descubrir —sólo el filósofo capta que ni una sola filosofía bajó a tamaña profundidad por no sacar a flote las causas.

—¿El precio de la sabiduría?

—Nadie disfrutó jamás del inconstante y pueril goce en un camino de sabiduría, ni de la estable e incontestable sabiduría en una carrera de goces; aceptemos el absurdo de que los extremos de la cadena cuelguen del dogmatismo y del escepticismo.

—¿Y de qué recónditos parajes vino el amor?

—De una cópula inaudita de cuando los incestos no desataban castigos; con Rousseau cabe señalar "he aquí el sumario de toda la sabiduría humana en el caso de las pasiones: 1. Sentir las verdaderas relaciones del hombre, tanto en la especie como en el individuo, 2. Ordenar todos los afectos del alma de acuerdo con esas relaciones".

¿Quién merece el nombre de sabio?

—Aquel al que las cosas le saben a lo que son.

—Aquel que afirma o niega en cuanto conoce, no porque otro conozca.

—Aquel que por poner su pensamiento a funcionar saborea el contento de los cazadores.

—Aquel que renuncia a una temprana conquista mental en aras de una opción futura más atractiva, ¿mantener la cabeza erguida no conlleva riesgos?

—Aquel que prefiere un Sócrates insatisfecho a un necio satisfecho.

—Aquel que alcanza su cenit gracias a momentos decisivos. No encarna algo patentado.

—Aquel que procede a su alrededor con unidad, plena libertad y total independencia de criterio.

—Aquel que destaca por su audacia en erradicar errores, no por su cautela en evitarlos.

—Aquel que en apenas un día percibió de golpe los derechos del hombre, ¿cuántos siglos costaron una mínima tajada de las leyes naturales?

—Aquel que responde a los preceptos esenciales de equidad y argumento que lucen y resplandecen de persona en persona.

—Aquel que consigue pactar con el material disponible y con las normas por obedecer. ¿No mide deseos con posibilidades?

—Aquel que hace uso de su inalienable cuota de paradojas. Cada vez que el alfarero levanta con barro las paredes del recipiente cae en la cuenta de que el vacío de la oquedad interior contiene el innegable valor de la vasija.

—Aquel que coloca el fin final de la existencia en llegar a comprender.

—Aquel que extiende su comprensión a los demás y recauda con serenidad sobrada incomprensión.

—Aquel que padece en silencio la condena de silenciar sus mayores realizaciones.

—Aquel que no identifica disgustos con desdichas, sino con ocasiones de avance; y a pesar de sus pesares insiste en paladear y meditar la vida, en mirar cara a cara a la muerte, pronto a partir. ¿No enternece el que persista con entereza en el "ni trágico ni prostituido" de Marco Aurelio?

—Aquel que admite que los misterios eternos imponen límites a sus ilimitadas ansias.

—Aquel que deja entrar al Entendimiento en su mundo lógico.

Sigamos a Spinoza en que "es propio de un hombre sabio reponer fuerzas y recrearse con alimentos y bebidas agradables, tomados con moderación, así como gustar de los perfumes, el encanto de las plantas verdeantes, el ornato, la música, los juegos que sirven como ejercicio físico, el teatro... ".

—¿No instaba el viejo Protágoras a las comunidades a que acataran los consejos de sus mejores?

—Por considerar las repercusiones de una buena formación, los sofistas elaboraron antes que ninguno el concepto de cultura.

—¿"Si un sabio, no importa dónde, mueve un dedo con sabiduría, todos los sabios de la tierra se aprovecharán de ello"?

—Impresiona que lo leyéramos entonces en Crisipo.

—¿Y en qué escondido lugar encontrar uno?

—Ya los estoicos comentaban de una rareza parecida a la de dar con el ave fénix —Dante distingue a Aristóteles como "maestro de los que saben".

—¿Coincidiríamos en que representa un anacronismo residual de épocas reposadas en el convulso dinamismo moderno?

—La desvinculación de lo finito con lo infinito volvería ciega la ingenuidad, ¿no justifica la inmediatez del sentimiento?