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más de la Esperanza —¿Qué encarna? —Por allanar distancias demanda visiones consolidadas en períodos de crisis. No propiciemos una determinación indiferente a temores y amenazas que no precise superar una extrañeidad. —¿Qué entraña? —La alegría del "sí" personal continuamente profundizado frente a la tristeza del "no" constante en los alrededores. Conviene recordar que en las geografías inexorables del embrutecimiento soñábamos con una eufórica emancipación de exilios y esclavitud. —¿Qué promete? —Aprovecha las disposiciones naturales y educacionales y forja mejores, no fabrica buenos. Quizá en un mañana aliviemos la miseria, el odio y la rivalidad desde el otro lado de la violencia —quien estrelle contra su yo ilusión tras ilusión, notará que ni siquiera su propio yo quedará en pie. —¿Permanecería después de que sus devotos sumaran a la satisfacción individual el agrado de sus condiciones particulares?, ¿morirá con el cese de las ansiedades? —Dejar al margen su dulzura resulta mucho más difícil de lo que unos cuantos intentan con la fácil amargura de desapasionar sus apasionados discursos, ¿pretendían rescatar la levedad de una novedad intelectual?, ¿en toda trinchera no descubrimos un ambiente de orfandad? —Y cuando el fracaso pese mucho más de lo que cualquiera soportaría, ¿cómo salir de la letargia y recuperar el tono vital? —¡Qué intensificación del insustancial desamparo!, más lento que las monótonas horas, hora a hora, ¡qué pérdida del amor que uno anhela! Al menos, un eco acaba con el sonido que lo causa y un problema con el impulso. —¿Un desvarío óptico?, ¿un mito?, ¿confutable en la órbita puramente lógica? —Por urgir un punto de apoyo habilitamos una especie de Arca de Noé en los momentos de peligro: un estímulo para la libertad tejedora del hombre, nunca un opio. —En sintonía con el ateísmo de Feuerbach ¿cabe responder a la capacidad personal de resolver cuestiones sólo con los medios del mundo? —Hamilton afirma que "existe en mí un factor de espera, y también una esperanza". —¿A qué equiparar lo ideal con escapar a las nubes, con fantasías vacías, con una denigración que casi insulta? —No tratemos así a un modo de sacar a la superficie tantas posibilidades objetivas, inscritas en lo real y en lucha por su realización. Califiquemos tamaña obra de minería de categoría filosófica por excelencia y no de prospección inútil, de prudente proceder y no de impotente salto adelante. —¿Dónde colocaríamos "el deseo de un paraíso re-creado basado en las conquistas de la civilización"? —No olvidemos que donde la utopía abandona el no-lugar de la abstracción se concreta en una verdad. Por su influencia imaginamos el Estado mejor, la felicidad completa, el placer supremo, la paz perfecta. —¿Alguna garantía por debajo de la esencia? —El miedo y esa necesidad que Santayana llama "fe animal". —¿Qué relación guardan esperanza y fe? —Moltmann asegura que la esperanza sin fe parecería una quimera suspendida en el aire y que la fe sin esperanza calentaría poco —el desconsuelo absoluto la hace brotar de una redención. —¿Inseparablemente unidas? —En el día a día, la prioridad pertenece a la fe y la primacía a la esperanza. —La religión, ¿su vehículo más universal? —Aunque entra con ella, no con ella siempre entra. Dirijamos el oído a lo Eterno, hasta que rompa su silencio y abra sus abismos a los espíritus finitos. —¿Dios planea actuar?, ¿de qué manera? —Confiemos en que la etapa terrenal no constituya una meta última, no comportaría más que respeto humano. Meditemos la esperanza como actitud paciente o como faro, construida sobre la de ayer, y la de ayer en la de anteayer, ¿tendríamos que haber inventado la torre de Babel de no haber sucedido? No caigamos en la nostalgia de Bonhoeffer de "oh, si conociera el camino del retorno, el largo camino hacia la tierra de la infancia", ¿invoca al poeta porque padece?, ¿aspira a que su mensaje llegue más lejos que sus efímeras quejas? Pasemos del dato de una arqueología a la perspectiva de una teleología, de prisioneros de una niñez a explicar lo anterior con lo posterior, ¿acaso no implica un sistema de expectativas, un cuadro de referencias dentro del que adquiere sentido? El futuro anda abierto a una plenitud inalcanzable; que traiga el cielo o el infierno depende de nosotros mismos: apenas decidimos desmentir y transformar el presente y no exclusivamente interpretarlo, producimos finalidad y significado en la historia. Valgan tales pensamientos para defender las prerrogativas del tiempo, ¿no irrumpe en la comprensión del vencedor de lo fugaz que alza sus ojos trascendentes más allá de su duración? |