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más de la Eternidad Prolonguemos la recta del tiempo hasta sus orígenes y descubriremos que adopta la forma de una curva cerrada, ¿el estado fetal recordado simbolizaría la aconflictividad del paraíso perdido?, por remontar y remontar las horas no tropezaremos más fácilmente con la razón de ahora. ¿Lo inmediato cognoscible?, la estrella creada, lo sucedido, ¿lo no inmediato cognoscible?, creer que la estrella habita en los cielos, el suceder. En lo indefinido de las eventualidades del hombre divisamos con dificultad una línea fija que logre orientarnos: el pasado, ¿y gracias a ayer aprenderemos a vivir hoy?, nuevo con respecto a lo pasado, el presente —resaca del pasado— vuelve a escribir su pasado, ¿acaso no elige lo que propició su peculiaridad? Aunque Lavelle llamara tiempo a la posibilidad del presente de entrar y salir por la doble puerta del pasado y del futuro, no olvidemos que querer entender la obligatoriedad del pasado y predecir el futuro escenifican lo mismo, que la moda dicta que una generación encuentre más plausible una u otra, ¿Mactaggart no identificaba pasado y presente con manifestaciones imperfectas y preparatorias de futuro?, quizá la mayor necesidad del futuro fuerce a que el pasado arroje de continuo hacia adelante lo acaecido, la experiencia que poseemos roe y estrecha lo que determinará nuestro puesto: sabemos lo que no va a ocurrir , no sabemos lo que va a ocurrir . De lo que acontece —"¡Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?"— a lo que probablemente acontezca —Judas, "lo que has de hacer, hazlo pronto"—, ¿quedan dudas de que el relampagueante amanecer nace en circunstancias inestables, a la vez que recibe y disuelve su práctica?; orienta, no impone orden: rechacemos los mecanicismos de Reichenbach, ¿cabe imaginar a la entropía amaestrando el ímpetu de los siglos?, nademos en las periferias del signo de Heráclito, ¿la semilla de lo siguiente residía ya en su anterior? ¿A qué juegan tiempo y espacio?, Fries señaló que ambos pertenecen sólo a los límites del espíritu y Hegel los coloca extramuros por su irreductibilidad a la lógica, ¿apenas órganos de percepción?, ¿obstáculos por su función de órganos?, ¿no emborronan la realidad?, ¿percibiríamos algo en sus afueras?, ¿rendirían cuentas sin ti y sin mí? Desde el principio juntos ¿no integran el hilo que teje cosa a cosa?, como productos de las conexiones dinámicas del intelecto encauzan costumbres, ¿no soportan los complejos entramados de reglas que invitan a enhebrar usanzas?, ¿no procuran coordinar secuencia y simultaneidad? —¿La primera nota del tiempo?, que nunca la perspicacia de los individuos conseguirá aprehender la figura fugitiva de ese "ser que mientras es, no es, y mientras no es, es". —¿Y la del espacio?, exterioridad abstracta dentro de la que los geómetras permitieron intuir el nexo común de los hegelianos mañanas intuidos. —¿La segunda del tiempo?, ocupación atractiva que trabaja centrípetamente en una dirección. —¿Y la del espacio?, ocupación repulsiva que trabaja centrífugamente en cualquier dirección concebible. Por superar la prosa de los argumentos, la lírica levanta el velo de Isis, penetra en los dominios interiores, reconquista de sus composiciones las maduraciones naufragadas y educa; por su hermanamiento con lo inmortal ¿no absorbe de manera gradual las metas dispersas en los diversos aspectos de la cultura? —¿Cómo opera la poesía?, de los objetos que aparecen y desaparecen —acciones— escoge la perspectiva más sensible y aclara lo que considera —utiliza una única propiedad de los cuerpos. También podría sugerir cuerpos con el empleo de movimientos. —¿Y la pintura?, de los objetos que coexisten —cuerpos— selecciona la ocasión más significativa y capta mejor lo que precede y procede —extrae un único momento de la acción. También podría encarnar movimientos con cuerpos. Kant ve en el arte un gesto frente a la naturaleza y Guyau una avenencia con el todo y de cada parte de lo efímero con la firmeza eterna. Husserl presagia en el tiempo "un ser eterno en el devenir", ¿con frutos tan desiguales?, a pesar de la homogeneidad de su tremenda energía ¿el Sol no despliega contornos múltiples y distintos en la Tierra?, ¿y con semejante proyección impura encaramos el mundo?, ¿constituiría una excelente oportunidad donde delirar? En los intentos por adecuar el tiempo a lo eterno durante el desarrollo histórico, la eternidad echó mano de los modales más violentos en el acto pensante, porque no acababa de dar con su auténtica estructura, ¿extraña que alumbre lo sublime de tamaños maltratos y desgarros?, ¿aguardaremos pacientes el absoluto de Mactaggart?, sí, ese bien infinito que irrumpirá tras de un lapso finito larguísimo, no infinito. De asimilarlo a súbita inserción de la verdad celestial en sus criaturas, el instante instituye la inserción paradójica e incomprensible de la eternidad en el tiempo; dejemos en el aire una hipótesis: la correspondencia entre lo inescrutable y su fenómeno, ¿no juzgaría al espacio-tiempo efectos condicionados de la Causa incondicionada? Digámoslo abiertamente: que la sustantividad del tiempo radica en la eternidad y que con tal medida medimos a Dios, pero que siempre dispondremos de libertad para admitir o desestimar esta o aquella eternidad. |