Noises, por Mariángela Petrizzo Cuando se allana el espíritu
He pasado siete veces por esta calle,
y oculta en cualquiera de sus pórticos
he oído repetidamente su singular quejido.

Hoy —especialmente hoy—
deambulo entre la gente
concentrada en este torrente de oscuridad
que invade de nuevo la calzada.

Mis pies
ahora descalzos
atraen a todo insecto, espectro, hombre
que procura su alimento...
Mi cuerpo,
aún desnudo
no responde a las órdenes de este cerebro
y permanece en esta infantil y fría pobreza
Quiero contraerlo en la fosa en que habito
junto a mi esencia.
[Apretar sus cuellos hasta estrangularlos
es lo que ansío desde tiempo atrás].

Deambulo
ya observándote
y la murga de quienes se avecinan a mi vida
me hacer reclinar —nuevamente— sobre ti
a pesar de tu escudo ensordecedor.