¿Qué es una lágrima
sino un quejido de un viejo olmo cercenado en sus ramas ?
¿Cuál es la música que oigo bajo la sombra de este ciprés
sino el llanto de la soledad ?
¿Qué poema es este que escribo,
sino aquél que surge de la necesidad misma de ser escuchada
que cae incesantemente en el bosque,
cuando las ranas croan con fervor
bañadas por el agua cálida de mi laguna ?
Durante este sueño
me he inyectado
aroma de cidrón en las venas,
luces de luna nueva en los ojos,
licor de durazno en la piel.
El frío cordillerano
que me ha invadido este día,
de la segunda pinta de comienzo de año,
inunda mi espíritu
allanándolo en sus extremos.
Finalmente he asimilado
mi necesidad compartida,
en la soledad de una lágrima
que pende de un cable de teléfono.