Lo siento
intento
Trataré ser más paciente.
más consciente.
más obediente.
más elocuente.
Es un credo que me repito a diario.
Jurando al final, no volver a escribir.
Espero no pase mucho tiempo
por el tiempo.
que llegue ese momento
que no pase mucho invierno.
Mis besos son y serán,
parte de ésta, mi vida,
y como tales los entrego.
Los regalo.
Les hecho a volar tentando a quien los quiera hacer suyos.
Pretenderé no besar más.
no buscar más.
no matar más.
no odiar más.
Pero seduciré hasta saciarme.
Eso es un trozo de la poesía como modus vivendi.
Nunca me sacio de nada.
Mi intención siempre será seducir el ingenio.
Amar la voluntad,
la amistad,
el intelecto,
la esencia
Más allá del sexo mismo.
Seduciré hasta el final
estremeciendo un trozo de esta mañana.
Enterraré al Mago de Oz en mi manantial.
Escupiré desde el portal.
Son barajas del mismo credo que a diario profeso
pedazos de mi vida que se recuperan en la noche
cartas con el zahorí de los sueños
fragmentos del dueño de las hadas.
¿Llamará alguien a mi puerta cuando todo acabe?
¿estaré en cada rostro de la calle una vez más?
¿seré odiada hasta la muerte desde la muerte misma?
¿estaré entre brumas
en las noches frías junto a su lecho?
Volverán las estaciones a mi vida algún día.
y a mi alma ese día.
Vagarán en mi soledad este día.
Volarán a mi desasosiego hoy día.
¿Estaré yo allí para verlo?
agonía dentro de un espíritu extático.
ante estos soles que no dejo alumbrar.
todos parecen querer tocarme y lo disfruto.
Hoy el mundo gira más lento.
El mundo gris gira más hacia atrás.
retrocede.
Y aún estoy en pie.
Me contoneo con cada uno de sus movimientos.
Hacia atrás, hacia adelante, hacia los lados.
Sin avanzar.
¿Volverá el cuerpo a mí algún día?
¿a mi alma ese día?
¿a mi soledad este día?
¿a mi desasosiego hoy día?
Sin ser esclava, lo soy.
Sin buscar, de nuevo lo hago salgo a un misterioso encuentro.
Sin odiar, inevitablemente me odio.
Clavo este cuchillo en mi cuello noche tras noche.
Deseando que sea la última.
Los machistas encontrarían dulce realización de sus sueños en mi esencia.
Los budistas encontrarían a una fiel esclava en mis venas.
Los masistas teñirían de naranja mis cielos.
Los nihilistas confiarían a mí sus entrañas.
Los tucanes cantarían a mí sus encantos.
Entre las cosas que atraigo como imán.
Las cosas que repelo como huracán.
Por las cosas que sueño como un volcán.
Sin las cosas que siento como un turpial.
Desde esas cosas has emigrado.
La esencia de mi mundo
Se ha eyectado.
Se ha sofocado.
Se ha alucinado.
Se ha... soñado?
Su paracaídas aún no abre.
Su paracaídas permanece cerrado.
¿Querrá acaso el mío?
Es suyo, ya no lo quiero.
Esta muerte del silencio es en parte LA muerte.
Juro la existencia de la inexistencia de cosas absolutas.
Aseguro la ficción de algo que nos sea común a toda la raza humana sin
excepción.
Descubro, atónita
Que la muerte es parte de eso.
El silencio es en parte eso.
El suicidio es parte de todo eso.
Quiero mojarme de mi Dios lluvia.
¿Querrá ayudarme?
Desde el averno le cuento.
Desde el infierno de este cuento.
Desde la agonía por el reencuentro.
Desde este verso que tiene más tilde de último que el Canto éltimo.
Desde la muerte de tu silencio.
Desde el acento de tus pasos indiferentes.
Desde el llanto por las horas.
Me elevo.
¿Vendrá a mi algún día?
¿Me sofocará con sus sueños de libertad de nuevo?
Levántenme cuando cese el temblor
Ahora no duermo.
Mis proporciones se reducen
Levito inevitablemente.
Quiero descansar.
Como en una alucinación.
Huyo del sueño.
De la cama.
Del altar.